EL ESCENARIO

MANUEL ALCÁNTARA

No tienen la culpa los actores de que les haya tocado un papel tan desagradable. Ellos hacen lo que pueden, pero no está prohibido disparar contra el pianista y el plan de Puigdemont es llevar a Cataluña a otras elecciones, a ver si les quedan mejor que las anteriores. Si el expresident logra arrastrar a todo el independentismo, el resto de los españoles tenemos garantizado que la diversión nos va a durar mucho, aunque no se diviertan todos por igual. La Mesa del Parlament ha decidido presentar una querella contra el juez Pablo Llanera, pero lo que nos preocupa es el futuro del PP y de Cristina Cifuentes.

Por eso andamos dilucidando cuál es el más problemático. Mientras, crece el caudal de nuestros ríos, que no todos van al mar, que es el morir, sino que anegan las tierras más secas. «Áspera y espléndida España», que dijo el clásico más reciente y menos desesperanzado. No les podemos echar las culpas a los comediantes políticos, porque ellos no han repartido los papeles, mientras el plan del famoso prófugo es llevar a Cataluña a otras elecciones, a ver si le salen mejor que las anteriores. Vivir para ver, pero hay cosas que no quisiéramos divisar.

«Turbias van las aguas, madre, más ellas aclararán». Estas consoladoras palabras se leen en el Cancionero Anónimo, mientras Rajoy le hace la respiración artificial a Cristina Cifuentes y Ciudadanos le atribuye avalar delitos. Lo que se lleva ahora es la reconstrucción del pasado, que es por esencia irreparable, pero siempre queda el recurso de verlo a otra luz, aunque sea escasa, que andar a tientas. La división en el PP, que nunca ha estado unido, está haciendo enemigos íntimos a los que únicamente une su hostilidad contra el juez Llanera, mientras otros falsifican sus biografías, hasta dejarlas a su gusto.

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