ENCONTRAR EL EQUILIBRIO

PEDRO TOLEDANO

Acabado el abono de Fallas y vistos los desequilibrios existentes y fehacientemente comprobados estos días, sobre todo a la hora de elegir el toro que ha de lidiarse cada tarde, urge hacer un ejercicio de pedagogía para aunar criterios entre las partes que hacen posible el espectáculo. Nuestra plaza es de primera, en el escalafón, en las exigencias y en los rituales de cada tarde, pero esa bien ganada posición histórica sólo puede mantenerse desde un sano ejercicio de comprensión de lo que significa ser plaza de primera. Esa comprensión pasa, indefectiblemente, por entender que los toros que se lidien deben ser elegidos en atención a lo que es exigible en romana y trapío, y no para satisfacer caprichos de nadie.

Esa comprensión pasa también porque los toreros, sean figuras o lo sean menos, hagan un examen de conciencia y eviten inmiscuirse, más allá de la elección de divisa, en tareas que no les son propias mientras la organización de la fiesta este reglamentada como lo está hoy día. Acto seguido esa comprensión pasa igualmente porque veterinarios y autoridad ejerciten su trabajo con profesionalidad, dedicación y bonhomía, comprendiendo éstos que el empresario, que por interés propio es quien debe querer que el espectáculo resulte brillante, debería ser escuchado sin prejuicios torcidos.

Estos días hemos visto cosas que no querríamos volver a ver, cómo lo son la presencia en los corrales de toros con más cuajo y trapío que los soltados en la plaza. Hemos visto equivocarse a la presidencia por interpretar de manera torcida el reglamento, y hemos visto excesivos gestos que no ayudan a encontrar el equilibrio necesario para que un espectáculo tan complejo como es el enfrentamiento entre un toro bravo y un torero, se desarrolle con normalidad. Y a todo eso hay que encontrarle urgente solución.

Nuestra plaza en fin, se hizo, de repente, o no tan de repente, un escenario muy alejado de lo que queremos los valencianos, y eso hay que zanjarlo. Entre todos. Sabiendo lo que escuece y diseñando el camino para evitarlo. Ojalá este ciclo josefino sea el punto de inflexión y la plaza recobre parte de su perdida grandeza.

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