ELEGIDOS PARA LA GLORIA

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Emergieron caricaturas allende nuestras fronteras que representan el pan del columnista que, esa mañana, ignora dónde agarrarse. Y se juega sobre seguro porque abundan sus desparrames. Entre Trump, el norcoreano Kim y Berlusconi o la momia de Berlusconi, solemos arracimar gratificante nutrición para fortalecer nuestra palabras. Pero no conviene despreciar a nuestros flatulentos personajillos. Es bueno regresar a casa aunque no sea Navidad. Lluís Salvadó, exjefecillo de la Hacienda catalana y actual diputado de ERC, por ejemplo, también alivia las fatigas de nuestras jornadas. ¿Buscan una mujer para ocupar un cargo de responsabilidad? Salvadó, pura incontinencia verbal, genuino gracejo calentorro cuando conversa entre amigotes, ofreció la solución: «Que cojan a la que tenga las tetas más gordas». Pero a Salvadó sólo le han caído reprimendas de terciopelo y musgo pues él milita en el bando de los elegidos para la gloria y sólo entonces se puede apuntar lo de «es una filtración interesada y era una charla privada». Efectivamente, como suele suceder siempre que filtran hacia la prensa, amiguito del alma te quiero un huevo, ese tipo de chácharas. Del tal Salvadó, un verdadero filón, admiramos hace poco otro profundo pensamiento suyo: «Los valencianos juegan en tercera división y nosotros (los catalanes) en primera». Se refería a nuestro endeble sistema autonómico impositivo. Ellos, añadía, se inventan un mínimo de cuatro nuevos impuestos al año. Semejante fervor patriótico debe de provocar muchas lágrimas entre sus compatriotas. En ese ámbito de predación espero que los valencianos juguemos en tercera mucho tiempo y ojalá descendamos a la cuarta. Pero la faltada no encontró respuesta por parte de nuestros líderes. De nuevo, hay sintonía con Salvadó. Resulta más fácil arrearle al lejano Trump.

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