El porqué de las elecciones anticipadas

PEDRO ORTIZ

El PSPV, al parecer, tiene estrategas que le advierten de las bondades de adelantar las elecciones y aunque no me lo creo, no me creo lo de los estrategas, no dudo sin embargo que sí estén pensando en nuevos comicios. Las elecciones no se anticipan cuando es necesario para la sociedad, sino cuando el adelanto es ventajoso para quien las convoca porque barrunta que va a pillar a los adversarios con el pie cambiado. Es una de las grandes estrategias de los partidos que gobiernan: ahora me viene bien, ahora me resultaría fatal. Las encuestas mandan.

Las encuestas en estos momentos, por ejemplo, no le son propicias a Rajoy, pese a que la detención de Puigdemont puede haberle hecho subir al PP algún puntillo. Ese mismo hecho, sin embargo ha convencido al PNV de que no es buen momento para apoyar los presupuestos de 2018, y los presupuestos, con las encuestas, son las otras claves de los adelantos electorales. Tradicionalmente, PP y PSOE han necesitado de los nacionalistas para aprobar presupuestos y no han dudado en concederles a cambio más y más dinero, más y más competencias, hasta llegar al cuponazo de este año. Todo sea por prorrogarse en el poder, aunque se arruine el tesoro público y el Gobierno se quede con poco que gobernar, que así empezaron los polvos que han traído estos lodos.

Pero volvamos a la calle Caballeros de Valencia. Cuentan los mentideros que Puig está pensando adelantar las elecciones para finales de este año. A Puig le ha bastado para convencerse con echarle un vistazo al panorama: el PP, hecho aún unos zorros y sin candidato seguro; Ciudadanos, que tanto sube en España, no acaba de mostrar ni una patita en la Comunidad Valenciana; Podemos, más descabezado aún, y Compromís, como siempre, haciendo encaje de partidillos, lo cual, también como siempre, acarrea no pocas tensiones. ¿Había alguien llamado IU o EU? Al PSPV, por muy mal que le vaya, no le puede ir peor de lo que ya le ha ido, aunque siempre puede llover como ocurría en el jovencito Frankenstein.

Piensan los consejeros de Puig, que no creo que los tenga pese a que haya quien cobre por ese concepto, que es éste el momento de adelantar los comicios. Hay un elemento que también pesa lo suyo: estrenar el artículo del Estatut que permite a la Comunitat anticipar las elecciones, como ocurre en el País Vasco, Andalucía o Cataluña. Qué gozo, qué placer: todas las teles pendientes de la Comunitat, pendientes de Puig. Y éste, convirtiéndose en el primer president valenciano capaz de convocar unas elecciones anticipadas, no porque la Comunitat necesite nuevos comicios, que a quién le importa, sino porque ese espurio prestigio, más las encuestas, el presupuesto y la situación le indican a Puig, que es quien convoca, que las va a ganar. Idénticas razones a las que maneja Rajoy para no convocarlas.

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