El Rey

CÉSAR GAVELA

La primera vez que le vi, Felipe de Borbón tenía siete años. Estaba con sus hermanas y sus padres en las escalinatas que conducen al Congreso de los Diputados, entonces llamado Cortes Españolas. Era un día frío de noviembre; el general Franco había muerto apenas 48 horas antes. Delante de las Cortes, que iban a coronar rey a Juan Carlos, nos juntamos poco más de mil personas. Y es que la monarquía en aquella fecha, después de 39 años de implacable dictadura, era algo completamente extraño. Como un cuento raro de final, previsiblemente, infeliz. Nadie era monárquico entonces, puede que tampoco haya muchos ahora. Pero después de casi 43 años de monarquía, de libertad, democracia y derechos humanos, hay muchos españoles que respetan la institución y la defienden como adecuada para nuestro país, vistos sus frutos. Por otra parte, a pocos les hace gracia imaginar la previsible nómina de presidentes de una hipotética III República: Aznar, Zapatero, Guerra, Ana Botella... y así.

Mucho mejor don Felipe. Que ha demostrado, en poco más de tres años, que es un rey moderno, brillante y muy bien preparado. Un rey que con la fuerza de la palabra, de la razón y de su sentido de estado, en cinco minutos memorables e históricos, defendió con eficacia la Constitución, tan bárbara y reiteradamente incumplida por una cuadrilla de dirigentes catalanes cuyo destino no puede ser otro que la cárcel. El golpe de estado militar del 23 F fue frenado por don Juan Carlos I. Solo él podía lograrlo y lo logró. Y el golpe de estado civil del secesionismo catalán quedó muy descolocado después que el hijo de don Juan Carlos asumiera su responsabilidad.

España tiene un excelente jefe del Estado. Un rey, sí. Como sucede en buena parte de los países más ricos y democráticos del planeta. El Reino Unido, Holanda, Suecia, Dinamarca, Noruega, Bélgica... son monarquías. Y ya quisieran muchas repúblicas, incluso europeas, tener una calidad democrática similar. El debate no está ahí, aunque parte de la extrema izquierda, esa que apoya al secesionismo ultraconservador, odie a España y a sus instituciones.

Felipe cumple 50 años. Tuve la suerte de hablar con él apenas un minuto en la fiesta que se celebró en el Museo del Carmen con motivo del 150 aniversario de LAS PROVINCIAS. Me sorprendió su memoria cuando le cité el pueblo de mis padres, en Asturias, que él había visitado en 1992. 23 años después, el rey recordaba nombres de asturianos que le habían acompañado. Paciente, lúcido y con las ideas muy claras, con un alto sentido ético y un profundo patriotismo, es un gran rey. Hemos vuelto a tener suerte. Porque don Juan Carlos, al margen de algunas flaquezas de última hora, fue, también un excelente monarca. Que nos llevó al mundo libre y a la democracia. Ahora nos toca a todos construir una nueva nación. Con talento y generosidad. Con esperanza.

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