El mar

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La suspensión de la Barcelona World Race despierta recuerdos de eventos marineros en la ciudad que ha olvidado la Copa América

F. P. PUCHE

Era Miércoles Santo y el poniente había traído una insólita temperatura de 30 grados. Media España estaba ya de vacaciones y en la radio se hacían constantes apelaciones a la prudencia de los valencianos, que estaban saliendo a la carretera por millares. A las siete de la tarde, el mar estaba como una tabla y pasear por la playa del Saler era un verdadero regalo del cielo... Me imaginé, entonces, el espectáculo perfecto del ocaso visto desde el mar: el sol rojo poniéndose tras el pinar y la Albufera...

-¡!Quién tuviera un barco...!

A las siete y diez del Miércoles Santo miré de nuevo al mar. Solo un velero, uno solo, había salido del Club Náutico y navegaba hacia el sur, paralelo a la costa, en busca de la belleza de un hermoso atardecer en calma. Así es que no tuve más remedio que resignarme, un poco avergonzado, y preguntar dónde estaba aquella Valencia que decía adorar el mar, qué nos ha quedado de las ilusiones de la Copa América, y dónde andan esos trescientos valencianos y madrileños que, como sería normal, deberían estar saliendo al mar, a navegar como todos los días de vacaciones, y los muchos otros, cientos más, dispuestos a cenar serenamente, a bordo de un pequeño crucero, entre Valencia y Cullera, viendo caer el sol.

Pocas horas después, en medio del silencio de un Viernes Santo, los organizadores de la Barcelona World Race anunciaban la suspensión de la regata de la vuelta al mundo a vela, en principio prevista para enero de 2019, y la política valenciana se desperezaba, se restregaba los ojos, y empezaba a reclamar al poder que se pusiera las pilas porque un evento deportivo de gran importancia, catalán por más señas, andaba suelto y sin padrinos, disponible y dispuesto a recibir un nuevo patronazgo.

¿Valencia World Race? Pues claro, claro que sí... Intentémoslo. Vamos a ponernos en contacto con la empresa organizadora, de la que el Ayuntamiento de Barcelona es socio principal; la empresa que en su nota oficial ha señalado como culpables, por igual, a la inseguridad política de Cataluña y de España, esta última porque el ministerio de Hacienda se hace el remiso a la hora de declarar de «excepcional interés público» la regata oceánica, algo sustancial para el patrocinio.

Aficiones. Grandes eventos. Mecenazgo. Política fiscal. Política a secas. Y vuelta a empezar. El tiovivo gira y los partidos se persiguen la cola. Los populares de Cádiz ya han pedido la regata y los de Valencia quieren que el PSOE se mueva cuanto antes. La Barcelona World Race se ha suspendido en protesta contra Madrid y todos convertimos el asunto en arma contra el independentismo. El Rey ha convocado a todos a celebrar la vuelta al mundo de Magallanes-Elcano a partir de 2019, pero del asunto apenas se ha ocupado un desvaído 'Informe Semanal'. Valencia no tiene un recuerdo vivo y visitable de la Copa América y sigue sin poner en marcha su Museo Marítimo.

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