El ejemplo de Juan Mata

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Los futbolistas se han acostumbrado a no hacer colas. En su vida no hay esperas. Veinteañeros millonarios que en muchos casos creen que formar parte de un álbum de cromos equivale a una cartera de ministro. El coche deportivo y la billetera llena se ha convertido casi en una rutina. La solidaridad de la mayoría se confunde con el capricho. El exportero del Barcelona Víctor Valdés relataba en una entrevista cómo su lesión de rodilla le había devuelto a la vida. El azulgrana se acostumbró a ser un divo, a no llevar dinero en los bolsillos porque la invitación era costumbre, a ser futbolista modelo a fin de cuentas. Valdés se marchó a Augsburgo a recuperarse de su rodilla, a llevar calderilla en sus bolsillos, a sacarse cada día el billete del tranvía, a dejar de ser futbolista para volver a ser normal. Valdés volvió siendo peor portero pero mejor persona. Reconciliado consigo mismo. El exvalencianista Juan Mata, ilustrado y estudioso, no quiere que el fútbol, su trabajo, le aparte de la rutina, del tacto. Por eso ha puesto en marcha el proyecto social 'Common Goal', una iniciativa que pretende que todos los futbolistas que quieran donen el 1% de su sueldo a entidades que se valgan del fútbol para afianzar la sostenibilidad y la justicia social. Álex Morgan y Megan Rapinoe son dos futbolistas internacionales por Estados Unidos. Ayer se anunció su incorporación al proyecto de Mata. Morgan y Rapinoe son dos chicas, con sueldos mucho menores que la de las grandes estrellas del fútbol, pero que han decidido dar un paso al frente para apoyar una iniciativa que, como el propio Mata dice, quiere devolver parte de lo que la vida y el fútbol les ha regalado a ellos. El exjugador del Valencia hace semanas que anunció 'Common Goal' pero por ahora el fútbol, ese deporte que mueve miles de millones de euros, ha hecho oídos sordos. Los futbolistas pasan. Es cierto que cada uno gasta su dinero como quiere pero es sintomático que el proyecto de Mata transcurra anoréxico de militantes. El dinero viste más a bordo de un Ferrari que en un proyecto solidario. Mientras las estrellas del fútbol transitan por su falsa galaxia, otros como Mata y Hummels hacen su camino. Y a ellos se suma, como ejemplo del fútbol femenino y bofetada a los divos del masculino, mujeres como Morgan y Rapinoe. Hay futbolistas que todavía no saben que con el fin de su carrera es el inicio de su olvido. Los autógrafos se acaban, las fotos ya no existen, los deportivos dejan paso a media gama y el teléfono en muchos casos deja de sonar. No todos están preparados para un día después en el que en muchos casos es complicado subir la persiana. Hay futbolistas que todavía no entienden que con el paso de los años, como ya ha pasado, la solidaridad es un bumerán que les salva la vida.

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