ECONOMÍA DE GUERRA

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El presidente del Valencia, Anil Murthy, ha estrenado el cargo con la tijera en la mano. El estado de las cuentas es esquelético, como ya reflejó este periódico la semana pasada, con un déficit inasumible para una entidad engrilletada por su falta de ingresos. El cuento ya no tiene el mismo final feliz que hace tres veranos y en el cajón del Valencia se acumulan demasiadas facturas. La plantilla cuesta 200 millones, hay amenazas millonarias como la multa de la Unión Europea y la sanción de Hacienda, no hay Champions, los ingresos por televisión se han congelado mientras los rivales directos se empachan de millones y no existen vías alternativas para hacer caja. Ante las falta de ingresos la solución pasa de manera obligada por la política de los recortes. Los cambios han comenzado, en todas las áreas del club, y seguirán en función de las necesidades reales de una entidad que tiene el reto de equilibrar un balance presupuestario casi con fuegos de artificio. Es el resultado de un trabajo mal hecho, descontrolado y fiado a titiriteros del fútbol, en la mayoría de los casos ajenos al Valencia pero con fuerte influencia sobre el dueño. Lim se ha gastado el dinero en el pago de sobreprecios por jugadores y en finiquitos de entrenadores. Un éxito de gestión. De esos lodos se aproxima un tsunami de recortes en el que el envoltorio pasa a un segundo plano. El presupuesto de gastos que ahora mismo maneja ronda los 145 millones de euros más 16 millones en gastos financieros de cara a la temporada que viene. Inasumible para el Valencia. Murthy tiene la función de brazo ejecutor en última instancia como presidente de la entidad que es pero el director general, Mateo Alemany, es el negociador para que el plan se cumpla. Es llamativo que sea el ejecutivo el que se desplace a Italia a negociar la llegada de Neto. Alemany ya dijo que entre dos jugadores de similares prestaciones la opción primera siempre será la más barata. Llegan nuevos tiempos al Valencia, muy alejados de aquella presunta abundancia del verano de 2014.

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