El ecologista que trató de imponer el plan de envases pierde el pulso

El portavoz de Els Verds lideró la ofensiva para implantar el retorno de botellas hasta que Puig intervino y Cebrián acabó desautorizándole

I. HERRERO VALENCIA.

El pulso entre la consellera de Medio Ambiente y su número dos ya tiene ganadora o, cuando menos, un perdedor. Un año después de que Elena Cebrián desautorizase a su número dos, Julià Álvaro, para descartar imponer el plan de envases y acceder a negociar con la patronal, las crecientes tensiones entre ambos se zanjaron ayer con la destitución del impulsor del sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR), que también abanderó el rechazo del complejo comercial Puerto Mediterráneo proyectado por Intu Eurofund en Paterna.

Cabe recordar que, en 2015, el dirigente de Els Verds tenía todas las papeletas para convertirse en conseller de Medio Ambiente. No obstante, la búsqueda de paridad en el Consell llevó a su formación -integrante de Compromís- a proponer para el cargo a Elena Cebrián, una independiente de perfil técnico en la que habían pensado para el segundo escalón de la Generalitat, al que finalmente se vio relegado el portavoz ecologista.

Diversas fuentes señalaban ayer ese intercambio de roles, y en concreto su complicada digestión por parte de Álvaro, como el origen de los desencuentros entre ambos. Tiempo después llegaría el progresivo distanciamiento de Cebrián con los ecologistas, sobre todo a cuenta de su obcecación con el plan de envases, que suscitó un rechazo unánime del empresariado valenciano y obligó a intervenir al presidente Ximo Puig para calmar los ánimos y garantizar que no habría imposiciones de ningún tipo.

No era la primera vez que el presidente de la Generalitat intervenía para rebajar la tensión generada por intervenciones de Álvaro, que a finales de septiembre de 2016 anunció el dictamen ambiental desfavorable que acabaría tumbando el complejo comercial y de ocio que preveía 863 millones de inversión en Paterna por discrepancias sobre los accesos propuestos.

«Una decisión muy importante para pensar que el proyecto hasta aquí ha llegado», dijo entonces.

Puerto Mediterráneo. Tras 47 informes a favor y cuatro años de tramitación, el organismo de evaluación ambiental presidido por Álvaro sentenció Puerto Mediterráneo, tildado de «pelotazo con amiguitos» por el conseller Rafael Climent y de «barbaridad, insostenible e inviable» por la vicepresidenta Mónica Oltra, una polémica que trató de zanjar Puig, mientras les llovían críticas de los empresarios por el rechazo de esa inversión, que acabó en los tribunales.

Plan de envases. El retorno de los envases usados para recuperar el dinero pagado de más por ellos era el proyecto estrella de Julià Álvaro, que no dudó en enfrentarse a la patronal pese al malestar de sus socios de gobierno. Fue entonces cuando Puig intervino y, a comienzos de 2017, el polémico SDDR perdía fuelle entre los compromisos del Consell y la titular de Medio Ambiente daba un paso adelante.

Cebrián desautorizó a su número dos, abrió la negociación con los empresarios para frenar ese sistema y relevó a su jefe de gabinete y al asesor de Les Corts, ambos en la órbita de Álvaro, para marcar distancias con el portavoz de Els Verds.

Desde Asucova, que representa a Mercadona o Consum y se opone al plan de envases, expresaron ayer su respaldo a Cebrián. En declaraciones a LAS PROVINCIAS, confiaron en que la destitución de Álvaro «sea buena para aportar estabilidad a la conselleria, aparcar el SDDR y trabajar en temas prioritarios para el medio ambiente».

El enfrentamiento entre ambos se agravó el pasado verano, a raíz del cese del director de Vaersa, justificado por Cebrián y abiertamente criticado por su número dos. La tendencia de Álvaro a airear en su blog personal los proyectos de empresas como Pamesa tampoco ayudaba a aumentar su popularidad.

Y la tensión se disparó en enero, con los rumores de cese de dos directores generales muy próximos a Álvaro, que dio un puñetazo sobre la mesa en una Ejecutiva de Compromís y advirtió de que las decisiones irreversibles tendrían consecuencias irreversibles. Ayer, finalmente, el cesado fue él.

Fotos

Vídeos