Dudas ferroviarias

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

El anuncio del ministro de Fomento de una nueva plataforma de doble vía para el ferrocarril entre Valencia y Castellón sólo puede ser catalogado como una excelente noticia. El anuncio. Luego vendrá, si es que viene, la ejecución o no del proyecto. Pero bueno es que se contemple lo que hasta hace poco estaba fuera de la agenda del departamento encargado de las obras públicas en España. Ahora bien, sin ánimo de ser aguafiestas sí que me permito pronosticar que con esta infraestructura podría pasar como en su día con la conversión de la Nacional III Madrid-Valencia en la actual A-3, es decir, que se encontrara con su particular Hoces del Cabriel en forma de huerta a proteger. Porque ya me dirán en caso contrario por dónde piensan meter un pasillo ferroviario que ha de atravesar l'Horta Nord y que, como es obvio, no va a poder hacerlo por los cascos urbanos de las localidades afectadas. Me preguntó qué pasará entonces con algunos de esos ayuntamientos, gobernados por coaliciones de partidos de izquierdas y nacionalistas, y que dirá el Consell eco-progresista cuando De la Serna pretenda iniciar las expropiaciones de terrenos agrícolas. Salvo que fantaseen con que el tren discurra por un viaducto que salve toda el área cultivable y habitada, que capaces son.

Así que sin ánimo de enfriar los ánimos sí que digo, no obstante, que por increíble que pueda parecer teniendo en cuenta el estado de la vía, confío más en una pronta modernización del trazado entre Sagunto-Teruel-Zaragoza. Y no porque en el Ministerio de Fomento estén especialmente interesados en reactivar el fastuoso proyecto de corredor ferroviario Valencia-Bilbao presentado en el ya lejano 2009 por el entonces ministro José Blanco. Ni tampoco porque De la Serna haya sido alcalde de Santander y trate de promover para su territorio lo que otros en su mismo cargo (el propio Blanco o Magdalena Álvarez) hicieron con los suyos (Galicia y Andalucía). Nada de eso. Lo realmente importante es la entrada en escena de un nuevo actor, Cosco Shipping, la naviera china que se ha quedado con el 51% de Noatum Ports, por lo que ahora controla una terminal de contenedores en el puerto de Valencia, otra en el de Bilbao, y los centros logísticos o puertos secos de Madrid (Conterail) y Zaragoza (Noatum Rail Terminal Zaragoza). Si a esto le suman que el verdadero interés del puerto valenciano es esta conexión (ahí están los 50 millones de euros que ha puesto la Autoridad Portuaria para mejoras en la vía férrea), mucho antes que la del corredor mediterráneo, blanco y en botella. Para lo uno ya hay dinero contante y sonante, mientras lo otro es un futurible, un proyecto que no empezará antes de 2019. Si las Hoces del Cabriel de l'Horta Nord le dejan.

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