Dramas del Primer Mundo

MIKEL LABASTIDA

En este artículo caben aproximadamente 2.700 caracteres (sin contar los espacios en blanco) que me dispongo a colocar. Pues qué bien, dirá usted. Esta capacidad le permitiría a cualquiera escribir 20 tuits en la red social del pajarito. Hasta ahora, porque el servicio de microblogging ha decidido aumentar la extensión de sus mensajes. Donde antes había que ajustarse a 140 caracteres ahora entrarán 280. ¿Qué significa esto? Que quien lo desee podrá contar mejor una idea, desarrollar de manera más amplia un argumento, o defender una postura con diversos ejemplos. Pero, ¿quién quiere perder un minuto en leer una opinión más formada? ¿a quién le sobra el tiempo como para detenerse a redactar una explicación más elaborada? Menudo disparate. Esto es un drama. No que los impuestos indirectos o los especiales suban. No que los salarios de los contratos de entrada al mercado laboral sean mucho más bajos que hace nueve años. No, nada de eso. Lo que irrita al personal es el aburrimiento de los párrafos largos y el fastidio de tener que afinar el ingenio. Ahora resulta que lo que nos va es la síntesis. El Primer Mundo se desmorona ante la dramática determinación de Twitter de ampliar sus mensajes. El tamaño siempre importa.

No es el único drama al que la humanidad se ha tenido que enfrentar en los últimos días. Un rápido vistazo a los hastags, los foros y las publicaciones de internet permiten conocer el malestar del ciudadano de a pie por el cierre del canal que Telecinco destinaba a emitir durante las 24 horas la convivencia de los concursantes de 'Gran Hermano'. Ante semejante tragedia los afectados han convocado manifestaciones, paros laborales y se plantean incluso llevar al Tribunal de Estrasburgo esta injusticia. Creerá el lector a estas alturas que bromeo, pero no todo es ironía. Los seguidores del programa no dejan de protestar y plantear apagones, animando al resto de espectadores a que cambien de canal o pidiendo el regreso de la anterior presentadora del 'reality'. Lógico, cualquier conflicto precisa de un observador internacional.

Son los problemas de un Primer Mundo preocupado de lo que ocurrió realmente en la ruptura entre Bisbal y Chenoa, por el referente hollywoodiense que tiene la reina de España a la hora de diseñar su vestuario, o por si sube o baja el número de seguidores de algún famoso en Instagram. No hay quien pegue ojo con tanto atropello, se nos está haciendo callo en el dedo de protestar sentados en el sofá.

La sociedad de la sobreinformación sufre. Los bretes se acumulan. Los abusos se suceden sin que podamos impedirlo (aunque los denunciamos con apenas 70 letras). Los pareceres cambian y no existe consenso general a la hora de abordar determinaciones importantes, que nos afectan a todos. Quién nos pone la pierna encima para que no levantemos cabeza. ¿Quién?

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