'Domingo de reversión'

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA

Este 1º de abril pasará a la historia como el 'domingo de reversión'. A partir de hoy, el Hospital de la Ribera será público en su integridad, tanto en la titularidad como en la gestión, de esta forma se produce la reversión o vuelta de la responsabilidad gerencial privada a la responsabilidad gerencial pública. En este caso deberíamos hablar de responsabilidad gerencial partidista en términos estrictos. Hay datos para afirmar que no estamos ante un modelo ejemplar de transición en la gestión institucional.

Ningún manual de gobernanza estudiará este caso de reversión como ejemplar porque ha faltado diálogo y buena fe en el proceso. El hecho de que el presidente Puig forzara un encuentro entre la consellera de Sanidad y los responsables de la concesionaria 72 horas antes de que se produjera la reversión no es una muestra de diálogo sino testimonio de mala praxis porque este encuentro de tapadillo ha estado forzado por la cascada de inesperables consecuencias que se van a producir. Aunque le ha costado trabajo convencerse, el presidente Puig es consciente de que la reversión se podría haber hecho de otra forma: menos dogmática y despótica, más educada, más profesional, más técnica, más justa y mejor planificada.

Tampoco se estudiará como ejemplo de transición en el terreno laboral, y no sólo por el hecho de que aún se desconocen los criterios con los que se distribuirán las nuevas responsabilidades en la nueva relación de puestos de trabajo, sino por el hecho que la propia Generalidad ha publicado cuatro días antes el decreto con los criterios para integrar a trabajadores. A esta evidencia de irresponsabilidades, falta de transparencia y mala gestión administrativa se añadirá la judicialización de este decreto, recurrido por el Sindicato Independiente antes de la propia publicación. Si recordamos el cambio de comisionados, el baile de direcciones generales, las manifiestas discrepancias de criterios y la confusión de lo público con lo político-partidista en la transmisión de órdenes administrativas, ya tenemos la tormenta perfecta para la partidización del conflicto. ¿Se reproducirán en las contrataciones las cuotas parlamentarias?¿Quién y cómo gestionará la bolsa de interinos?

Lo más importante de esta reversión no es la calidad en el servicio, la satisfacción de los usuarios, los planes de mejora en la racionalización de costes, el incremento de especialidades o la mejora en la atención primaria. La clave está en su dimensión 'simbólica', es decir, sectariamente política y partidista, como han demostrado los separatistas del 'procés' y abanderados de la posverdad. De nada valieron los informes de la sindicatura de cuentas, las auditorias o las estadísticas. No importa la verdad sino la manipulación de las necesidades, las expectativas y los servicios, un ejemplo de populismo en estado puro.

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