Disfrute de NO hacer nada

DR. FERNANDO MULASNeuropediatra, Director Médico del Invanep

Antes de transmitir una idea, una reflexión, es bueno pensar en los interlocutores a los que se pretende llegar. En este caso tiene que ser pensando en personas aparentemente sensatas, capaz de sentarse y tener en sus manos una lectura como ésta y, potencialmente, con la actitud de leer todo el texto que uno escribe.

Primero hay que lograr llamar la atención con el encabezamiento y empezar con paso firme para evitar el abandono prematuro. Una idea original, algo que se escape de lo cotidiano, aderezado con un soporte de proximidad y contenido consistente, puede encarrilar el desarrollo y la atención sostenida necesaria. Además el desenlace debe tener la chispa suficiente que posibilite un recordatorio posterior, aunque el contenido pueda ser olvidado de inmediato.

Si usted ha llegado hasta aquí, vamos con buen pie. Tenemos tanta información disponible que no da tiempo a abarcarla y mucho menos a asimilarla. Las situaciones y los requerimientos se hacen sumatorios y cualquier resquicio de tiempo libre se acopla a una ocupación nueva, sin dejar de dar cuartel a nuestro maltrecho cerebro, al que apenas damos descanso.

Uno puede pensar que no hacer nada es inútil, pero no es así. Nuestro cerebro está preparado para casi todo e incluso cuando no hace nada está trabajando para nuestro descanso y recuperación. Esto se describe como la Actividad funcional cerebral en estado de reposo que analiza de la conectividad de todo el cerebro mediante la resonancia magnética cerebral funcional (RMf), y se denomina RSFC (Resting State Functional Connectivity). Hasta aquí la parte de tratar de despertar el interés del lector, ahora las evidencias científicas.

El cerebro sigue teniendo una actividad funcional útil en el estado de reposo

El estudio de la actividad cerebral de baja frecuencia en estado de reposo ha permitido describir la arquitectura funcional intrínseca del cerebro humano. Xavier Castellanos (New York, USA) es de los pioneros en estos estudios como expuso en uno de los congresos sobre Trastornos del Neurodesarrollo que anualmente organizamos en Valencia. Coincidente con ello se formó el grupo español de estudio de la actividad eléctrica cerebral en reposo, que incluía algunos investigadores valencianos para honra de nuestra Comunidad.

La actividad eléctrica cerebral puede obtenerse con registros gráficos sobre papel de electroencefalografía (EEG) en distintas condiciones de activación, tanto en vigilia como en sueño. El sueño evidentemente es reparador y el registro durante el mismo muestra un ‘hipnograma’ relacionable con distintas alteraciones, además de identificar muchas epilepsias, ya que éstas se activan con el sueño. Los estudios del estado de la actividad eléctrica cerebral en reposo permiten obtener ‘imágenes’ cerebrales en estado vigil consciente, sin imponer ninguna tarea específica más allá del reposo y la quietud durante los minutos que tarda la adquisición.

Bas Bogaerts / EFE

Desafortunadamente en neurobiología no todo es tan simple como pueda parecer. Se trata ahora de aunar esfuerzos recopilando altruistamente miles de estudios en repositorios internacionales donde se vuelcan los análisis que se van obteniendo. El propósito es conseguir identificar hallazgos significativos en la conectividad cerebral de determinadas alteraciones cerebrales, que puedan traducirse en aspectos terapéuticos para estas personas.

Tratando de analizar la cuestión en nuestro propio beneficio, aprovechemos el conocimiento que tenemos de la realidad del funcionamiento del cerebro en reposo y en base a las anteriores consideraciones debemos preguntarnos si seguimos las recomendaciones que aportan los neurocientíficos. Uno de ellos es el insigne profesor Miguel Marín Padilla, catedrático de Anatomía Patológica y de Pediatría durante 45 años en la Universidad de Darmouth (New Hampshire, USA), aunque jumillano de nacimiento.

El cerebro no debe jubilarse nunca

Invitamos recientemente a Marín Padilla a dar una conferencia en Valencia sobre el origen de la epilepsia y me comentaba a sus 87 años que hoy todo es tan rápido que apenas da tiempo para pensar sobre uno mismo. Su trabajo es fruto de la reflexión y decía que en su infancia no pudo ir al colegio a causa de la guerra civil española pero sin embargo cree que esos años importantes de su vida, sin apenas encorsetamientos normativos ni escolares, dieron libertad a su cerebro. Le facilitaron alas a su plasticidad cerebral para posteriormente desarrollar su constancia y creatividad, como renombrado neurocientífico todavía en activo, porque el cerebro no debe jubilarse nunca.

Hemos de recapacitar si facilitamos a nuestro cerebro los periodos de descanso necesarios, haciendo aparentemente «nada» para que el mismo desarrolle una equilibrada función neurofisiológica. En otras palabras es lo que coloquialmente se denomina «recargar la pilas», pero no necesariamente en los períodos vacacionales sino en el día a día. No es fisiológico tomarse de un tirón todas las vacaciones si luego le siguen de once meses de febril actividad que pueden llegar a saturar y bloquear la conectividad cerebral y, consecuentemente, el estado anímico y emocional de las personas.

Cada uno debe encontrar su propio equilibrio. Ni todo es trabajo, ni todo es ciencia, ni todo son risas. Sepa encontrar sus tiempos muertos para, en estado vigil, dar reposo a su cerebro. Aunque usted no lo perciba él si que permanece activo reordenando su conectividad cerebral. Busque en su quehacer diario sus momentos de reposo cerebral, y aprenda a no hacer nada y relajarse. Deje que su cerebro descanse por usted, que el tiempo pasa volando y sin darse uno cuenta deja escapar ese disfrute, para usted y su cerebro, de no hacer nada. No condicione tanto el descanso de su cerebro, porque el cerebro sólo descansa de verdad cuando uno está muerto.

Fotos

Vídeos