Dinero digital ¿y virtual?

ADOLFO MONTALVO @ADOMON INGENIERO

Se acerca el final del año y es un buen momento para hablar de dinero. En estas fechas el dinero circula con fluidez y parece que este año hay más alegría, tras largos años de tristeza y crisis.

Voy a intentar poner un poco de luz en lo relacionado con el dinero digital: los pagos con el móvil, las aplicaciones móviles para envío de dinero entre personas, las app's de banca móvil que pugnan por captar nuestra atención ('Digilosofía', 'la mejor app del mundo', ...) y también, cómo no, las criptomonedas (el famoso Bitcoin, el Ethereum, el Litecoin, ...)

Mi punto de vista es tecnológico, de ingeniero deseoso de ayudar a que se use la tecnología en cosas útiles, de forma correcta, eficiente, eficaz, sostenible, feliz.

Yo no soy economista, ni jurista, ni sociólogo. Poco puedo explicar sobre qué es, verdaderamente, el dinero. Ni de qué implicaciones legales, psicológicas o emocionales tiene el uso del dinero.

Pero sí que les puedo compartir mi experiencia en el uso de dinero en entorno 'digital' desde hace muchos años. Ya conté en estas páginas que compraba por la 'red' a primeros de los años 90 (en portales de Videotexto). Conseguí pagar con mi móvil en un establecimiento hostelero de Valencia hace casi cuatro años. Por entonces el pago con el móvil estaba inmaduro y tuve que abandonar. Pero, desde el verano de 2016 estoy feliz: pago siempre que puedo con mi móvil: cafés, taxis, en el bazar chino de mi barrio, en el supermercado: cualquier cosa y cantidad.

He pagado con mi móvil español en 5 países sin problemas (bueno, algún "problemilla' sí que he tenido). Tengo instaladas en mi móvil más de 20 app's de pago, es decir 'wallets', y de banca móvil. Algunas de estas app's albergan hasta 5 tarjetas de débito o crédito. Además de decenas de tarjetas de fidelización, de billetes de autobús, metro, tren, o de avión o de entradas al cine.

Y puedo afirmar, sin ningún género de dudas, que el pago con el móvil es ya más seguro y más cómodo que el pago con una tarjeta de plástico y, por supuesto, que el pago con dinero en efectivo o con un cheque de papel.

Qué es el dinero

El observar cómo se están posicionando las empresas de tarjetas de crédito, los bancos, las empresas de servicios, los operadores de telecomunicación y los fabricantes tecnológicos y los grandes comercios en el escenario de pagos con el móvil, me está ayudando a entender qué es, en realidad, el dinero.

Porque yo creía que el dinero son esas monedas y billetes que aprendí a utilizar cuando era niño. Lo de las tarjetas de crédito, aquellas primeras tarjetas de VISA que emitió en España el Banco de Bilbao en 1978, se llamaron inicialmente 'dinero de plástico'. Luego vinieron las tarjetas de débito, y desaparecieron las 'libretas de ahorro' ¡qué tiempos!

Pero, cuando pagábamos con una tarjeta de crédito, en realidad no entregábamos nada. Y si lo hacíamos con una trasferencia o con un cheque, usábamos papeles escritos y sellados en cada momento: ¿era eso el dinero?

Entonces ¿qué era el dinero? ¿Una anotación escrita, a veces a mano, en mi 'libreta de ahorro'? ¿Un extracto de la cuenta en la Caja de Ahorros?

Exacto: el dinero es una 'anotación' en la cuenta de una entidad de la que nos podamos fiar: sea un banco, una emisora de tarjetas de crédito o débito, un cheque regalo de un comercio, una ficha de un casino, un vale o cupón de una tienda.

El dinero resulta ser un medio que registra y permite almacenar e intercambiar 'pedazos cuantificables de confianza' con los que podemos pagar productos y servicios.

Siempre que se pueda almacenar e intercambiar algo cuantificable de forma segura y fiable para las dos partes que realizan el intercambio, estaré usando dinero, de modo que es sencillo deducir que un intercambio seguro entre un móvil y un dispositivo de cobro es, sin duda, dinero.

Qué respalda el valor del dinero

Pero aún tenemos que entender quien respalda el valor cuantificable de esas anotaciones: son los bancos y entidades financieras, claro está. Pero ¿quién vigila a los bancos y entidades financieras? ¿Quién garantiza que los pagos y saldos anotados por los bancos no van a desaparecer? ¿Y quién asegura el valor de las monedas en las que se hacen las anotaciones en los sistemas financieros?

¿Tiene el mismo valor una anotación en una cuenta a la vista de un banco 'sistémico' (los que tienen un volumen muy importante y no se les deja caer) que una anotación en una pequeña entidad de crédito al consumo?

No es lo mismo una cuenta en Euros en un banco que una cuenta en Bolívares venezolanos en una tienda de préstamos de la calle, desde luego. Y ambas monedas tienen detrás un Banco Central que las respalda.

Llegados a este punto solo me queda explicar que una criptomoneda (como el famoso Bitcoin) es una anotación en un medio electrónico (o también físico) respaldado por un sistema distribuido de copias de esas anotaciones encriptadas en los registros de muchísimos otros usuarios del conjunto de ordenadores de quienes usan esa criptomoneda. Las transacciones en criptomonedas no pueden, por tanto, ser alteradas dado que requeriría cambiar todas esas copias distribuidas.

Termino diciendo que las criptomonedas son formas de dinero muy nuevas, volátiles (que cambian rápidamente de valor), pero que no por ello van a dejar de crecer.

Usted, querido lector, las usará antes de que termine esta década. Estoy seguro. Dentro de dos años lo veremos.

Feliz Navidad y próspero y digital 2018.

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