Aquí dice que está lloviendo

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

El vecino de mesa suelta a la hora de almorzar: «Aquí dice que está lloviendo». Por 'aquí' hemos de entender la pantalla del teléfono, donde casi todo el mundo consulta a todas horas el tiempo que hace, o que dice que hace, y el que dice que hará. O sea, que 'aquí' (en la pantalla) decía que estaba lloviendo allí (más o menos en aquel lugar). Pero bastó con mirar por la ventana para ver que no llovía. Estamos llegando a un punto en el que nos fiamos más de la realidad anunciada o virtual que de la palpable, la que se puede comprobar, y en este punto de las previsiones meteorológicas, la disponibilidad de instrumentos que nos acercan con tanta facilidad lo que anteayer parecía imposible, hace que uno tienda a sentirse, sin querer, casi plenipotenciario. Y es más, la 'app' (aplicación) al que uno le tiene más fe es muchísimo mejor que todas las demás, adónde va a parar. Es tan buena que la hacemos como muestra. Y nos sirve. Tanto, que allí fuera estaba lloviendo, aunque no llovía. Seguro que acabaría lloviendo. Y con el asunto del frío, igual. Iban a bar mucho las temperaturas. Y bajaron. Pero es que anunciaban fuertes heladas hasta en el litoral. Así que todos los agricultores con cosechas de naranjas y de hortalizas estaban con un nudo en la garganta, temiendo lo peor. Al final, una secuencia de frío bastante normalita por tierras con cultivos de riesgo. Apenas daños suaves y muy puntuales. Como tantas veces. Y un dato significativo: en las webs y aplicaciones que vaticinaban tantos grados bajo cero iban retrasando las fechas. Vieja estrategia para provocar el interés generalizado por volver a mirar una y otra vez, porque de eso viven los que ofrecen esos servicios aparentemente gratuitos: de hacer que piquen muchos para mostrar a los anunciantes que cuentan con tantas 'entradas'. Total, a cambio de fallar.

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