833 DÍAS

JOSÉ MARTÍ

Todos tenemos amigos raros. Incluso nosotros mismos, aficionados del Levante, podemos llegar a ser el raro de nuestros amigos. Conozco un tipo, exageradamente granota y extraordinariamente raro, que rompe todos los moldes. Se dedica, entre otras muchas lindezas, a contar el número de días que llevan nuestros vecinos sin vencernos. En vísperas del derbi de la ciudad, o como quieran llamarlo los puristas, le suelo telefonear y siempre me lo recuerda. «Els xotos (es así de desconsiderado) porten casi tres anys sense guanyarli al Llevant, el diumenge fará 833 díes». Le repliqué por darle carrete: «Hombre, en Segunda no nos podían ganar». «Lo que vuigues, pero aixó es aixina». Me sorprendió el dato. Lo he comprobado. Desde el 31 de octubre de 2015, en que los blanquinegros golearon a un Levante donde debutaba Lerma, no han vuelto a vencerle, aunque solo se hayan jugado otros dos partidos y ambos en el Ciutat. Le recuerdo también otras estadísticas para provocarle: las dos últimas visitas al campo de la avenida de Aragón acabaron en 3-0 y nunca hemos vencido allí. «Pero ara tinguem al paxo». ¿A quién?, pregunto conteniendo la risa. «Al nou davanter italiá que ha vingut, Paxo; eixe sí que es davanter centre, no com els altres». Mi cojitranco amigo cabañalero, como el resto de granotas, tiene grabada en la retina la emocionante imagen de la celebración-piña del empate de Pazzini frente al Madrid, con todo el equipo amontonado en el córner. Es lo que tiene el fútbol. Todos los disgustos de las últimas jornadas quedan olvidados con una noche mágica. Ahora nadie cuestiona la arriesgada táctica de Muñiz ni duda del fichaje italiano. Vivir algo grande -un empate en el último minuto frente al prepotente Madrid- era necesario en una plantilla alicaída. El derbi llega en buen momento. Para el Levante, me refiero. Pese a la importante baja de Lerma, el equipo granota parece progresar por fin en clara línea ascendente. Por contra, nuestros queridos vecinos andan enredados en la semifinal copera y, con una plantilla mermada, se les hace muy largo el inicio de año.

Los 833 días sin victoria blanquinegra sobre el otro conjunto de la ciudad son muchos días, un periodo de tiempo en el que los granotas continúan siendo el hermano pobre que padece la insignificancia exterior mediática. Solo basta ojear las portadas de los periódicos dominicales y compararlas con el espacio dedicado al partido jugado justo una semana antes en el viejo estadio de la avenida Suecia contra el mismo rival. No importa. El Levante se fortalece con las adversidades y sigue construyendo su propio futuro. El domingo tiene una nueva oportunidad para prolongar esos 833 días. Todos los granotas, incluido mi peculiar amigo, morimos por vivir otra noche mágica. ¿Va a ser que no?

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