ESE DIÁLOGO, ENTRE NOSOTROS

BURGUERA

Y si un día me rebelo contra la decisión que tomó Mi Santa (y muy bien hecho) de vivir en el campo y me instalo en una garita de prensa de Les Corts, qué? Allí cerca hay baños y una cafetería barata, tengo un jardín con plantitas y espectáculo cada quince días. Me quedaría allí, pues. De vez en cuando me visitarían Carlos, Laura, Salva, Cristina, Víctor, Raquel, Carla, Héctor, Marta, Rosana... y hablaríamos de periodimo e imitaríamos a youtubers en pijama. Quizá, 18 meses después (o algún tiempo más), Enric Morera se decidiría a decidir algo. Y así, llega el presidente de Les Corts y me aplica el reglamento y me insta a pirarme, y yo digo, oiga, que si la usucapión, que si el derecho a una vivienda digna que si la democracia. Y en eso que Morera me amenaza con enviarme un ujier, dos, o, algo peor, a uno de los policías nacionales del Estado represor que él tanto critica pero que custodian las puertas del edificio de la institución que preside el dirigente nacionalista. Entonces apelo al diálogo. Y si Morera no dialoga, como poco lo acuso de facha y anuncio: que no me voy. Proclamo la república independiente de mi casa y clamo por el diálogo.

¿Me defendería Compromís? Pues claro, son inclusivos, solidarios, confiados y abiertos al diálogo. En este último aspecto, mostrarían una comprensión absoluta a mi afán de independizarme en Les Corts, tanto como al empeño de la muchachada catalana en que se dialogue lo suyo. De hecho, es posible que si en la rueda de prensa de la portavoz del Consell, Mónica Oltra, un día decido quedarme con el micrófono y ya no solo hacerle alguna pregunta, sino ofrecer un serial de monólogos, estoy seguro de que la vicepresidenta me cederá la palabra eternamente. Y a dialogar.

Por todo esto me confieso totalmente convencido de que es imposible que Grezzi, ese concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia tan dialogante, haya presentado la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento sin decir ni mú a sus socios. Los socialistas se confunden otra vez. No es esta la primera ocasión en que Giuseppe toma una decisión y el PSPV se inventa que el edil preferido de la ciudadanía motorizada se ha tirado de la bicicleta. ¿Alguien puede creer que este heraldo del pedal haya tomado decisiones sin dialogar, una y otra vez? No. Sin embargo, parece que ese transalpino feliz, incansable a la hora de reclamar en las redes sociales consenso y buen entendimiento, es reacio a pactar con los socialistas. Grezzi dialogará con Ribó, pero eso no tiene mérito. Lo digno de mención sería que predicase con el ejemplo y no reclamase que hagan otros lo que él, en un contexto mucho más amable, es incapaz de hacer con aquellos que se sientan junto a él en el Consistorio.

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