DESTINO, SITGES Y BARCELONA

El festival de cine fantástico y la gala de los premios Planeta abren la posibilidad de conocer las opiniones ocultas de muchos catalanes

RAFA MARÍ

Viaje en peligro. El próximo miércoles tenemos previsto iniciar un viaje hacia el norte. Pensábamos ir a Sitges (tres días, viviendo el festival de cine fantástico y de terror) y a Barcelona (dos días en el Premio Planeta, como enviado especial de LAS PROVINCIAS). Es mal momento para hacer ese viaje. En nuestro grupo, compuesto por cuatro personas, se ha perdido todo interés en el viaje. Somos personas mayores y tenemos el derecho y la obligación de ser prudentes. Si finalmente vamos será porque las plazas hoteleras están reservadas y pagadas desde hace dos meses.

3.000 millones. Las noticias que llegan desde Cataluña son malas. Aparte de los escraches, las manifestaciones, la turismofobia y la posible declaración unilateral de independencia (tremenda barbaridad), tenemos el tema de los bancos. Leo titulares que dan más miedo que cualquier película de Sitges: 'Caixabank y el Banco Sabadell se dejan 3.000 millones en Bolsa desde la consulta'; 'Las empresas se marchan de Cataluña'; 'Los clientes de la banca catalana, preocupados por el futuro de sus ahorros'... Un compañero del viaje en ciernes me pregunta: «¿Hay peligro de corralito en Cataluña?». No sé qué decir.

Preguntas. Aunque sea solo, decido ir a Cataluña. Quiero saber. Preguntaré a camareros, dependientes, recepcionistas, taxistas, a los kiosqueros de la Rambla... Lo hice cuando estuve en Barcelona hace tres años y comprobé entonces que la opinión de la gente sencilla y con trabajos duros no coincide con la de los actuales gobernantes y las clases acomodadas. Sitges y el Planeta quizá me abran la posibilidad de conocer, además de lo evidente y televisado, las opiniones ocultas -tal vez ocultadas- de muchos catalanes.

Bogart. Encuentro en el archivo de temas pendientes una nota de hace años sobre Humphrey Bogart. No recuerdo si la publiqué. Creo que no. Decido hacerlo ahora. Por si acaso, veo de nuevo 'En un lugar solitario' (la película más confesional y dolorosa de Nicholas Ray) y 'El motín del caine'. De esa forma el apunte cinéfilo responde a lo que ha ocurrido. Lo escrito debe ajustarse a lo real, pero la realidad también puede reorganizarse para que sea fiel a lo ya escrito.

Actor-poeta. Reproduzco mi antiguo comentario. «Bogart siempre me había parecido un actor carismático pero limitado. La semana pasada me enfrenté de nuevo al mito y vi 'En un lugar solitario' (Nicholas Ray, 1950) y 'El motín del Caine' (Edward Dmytryck, 1954). Esas interpretaciones de Bogart me deslumbran ahora por su sensibilidad. En 'En un lugar solitario' Bogart es la máxima expresión del actor-poeta. Curiosamente, en las dos películas encarna a personajes oscuros y autodestructivos».

Reencuentro. La paella con amigos de Les Palmeretes -tras décadas sin vernos- se celebró el miércoles en el secadero de los Martí Bosch. Veinte personas con experiencias comunes en la primera juventud (fútbol en la playa, guateques, amoríos, organizar las fiestas de Sant Roc). Ahora, emoción, confesiones y buen humor. Magnífica la paella, cocinada con calma por Federico Palacios, amigo de la adolescencia (48 años sin vernos: nos reconocimos enseguida).

Industria del arroz. El secadero es una edificación con la arquitectura ligada a la industria del arroz. El sitio, en las afueras de Sueca, me parecía a mis 20 años un caserón áspero. ¡Malditas ignorancias de las que uno no es consciente (suele ocurrir)! Ahora admiro la serenidad y belleza de sus espacios. No solo cambia uno de criterio sobre Bogart. Somos seres mutantes. Cambio, luego existo.

Huerta-jardín. Por un portalón del secadero se accede a su romántica huerta-jardín. Me acompaña Sunsioneta, la casera. Vive aquí desde hace 56 años. En la huerta hay nísperos, aguacates, higos, caquis, naranjas, albaricoques, granadas, rosales, dalias, cardos, hierbabuena, jazmín, campanillas... «Allí hi havia una imatge de la Mare de Deu de Sales feta amb rajolets, pero algú la va furtar», me cuenta Sunsioneta.

Paraíso. Este hermoso lugar podría ser el escenario de una película sobre el paso del tiempo. O mejor no. Es preferible que siga siendo un pequeño paraíso, apartado y apacible. Ese es su lujo.

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