Hasta que el destino le alcanzó

FERRAN BELDA

Como el informador que más veces ha sido acusado de comportarse con Zaplana como un periodístico Phil Gerard, el policía que perseguía al Dr. Kimble por un crimen que no cometió, se lo digo ahora que Catarroja ha quedado descubierta: Ni Zaplana era 'El fugitivo' ni yo ni quienes trabajaban conmigo le seguíamos la pista porque le tuviéramos ojeriza. Procurábamos no perderlo de vista porque era el macho cabrío y siempre tiraba para el monte. Eduardo Zaplana (EZ) no ha hecho otra cosa en los últimos 28 años más que enredar. Utilizar las instituciones para engordar su cuenta en el Banco de Favores, que decía Tom Wolfe. Traficar con influencias incluso estando gravemente enfermo, como ha quedado acreditado en los sumarios del caso Lezo y de la operación Púnica. Y el que no lo ha visto es porque no lo ha querido ver. Porque EZ no llegó virgen al matrimonio social. Desde 1990 se sabía, gracias a un descubrimiento accidental del martirizado juez Manglano, que aspiraba a enriquecerse a base de comisiones. Sólo una ceguera que primero fue aznarí; después colectiva y, por último, y ya de manera inducida, mediática, le permitieron convertirse en 'molt honorable'. Menudo sarcasmo. ¡EZ muy honorable! Y no una, dos veces. Y porque le dio por jugar en otra Liga, que si no todavía estaba muñendo la vaca autonómica. ¿Cómo logró que la ceguera fuera tan general como la novelada por Saramago? Es lo que deberemos purgar como sociedad ya que él no se cortó un pelo nunca. Y si en 1991 dio una nueva muestra de los principios éticos que inspiraban su proceder al poner en nómina a toda la parentela de una tránsfuga para alzarse con la alcaldía de Benidorm, en 1995 batió el récord mundial de perversión de la voluntad popular al comprar a la totalidad de un partido para encaramarse a la presidencia de la Generalidad. Qué pócima utilizó para hacerse invisible a ojos de Hacienda y de la Administración de justicia es lo que falta averiguar. Porque que adquiriera un piso de 420.000 euros (declarados) cinco años después de confesarle a Voro Palop que estaba sin blanca no es un misterio de dolor. Es un escándalo fiscal, pues tras esta VPO en 2003 se agenció otra de 532 metros cuadrados en el paseo de la Castellana gracias al ventajoso crédito que le concedieron sus deudos de la CAM. Y así siguió incrementando su patrimonio hasta que le pilló el destino. Pavoneándose de disfrutar del usufructo de un yate del tamaño de una corbeta sin que una lancha de la Agencia Tributaria le interceptara como a Cristiano Ronaldo. Marcos Benavent sugirió el 26 de marzo que era a EZ a quien habría que preguntarle para qué creó Ciegsa. La ocasión la pintan calva. Aunque yo le aconsejaría a la UCO que, antes que nada, repasara la prensa de la época. Y después que no le preguntaran qué hizo, sino qué no hizo. Abreviarán el trámite.

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