¿Democracia?

No es un invento moderno, viene de muy antiguo. En los tiempos en que el hombre se organizaba en tribus de pocos individuos es muy probable que ya alguna de ellas rigiera su vida en común con un sistema democrático en el que participarían, prácticamente en paridad, todos sus miembros, hombres y mujeres. Pero pasaría mucho tiempo hasta que los griegos de Atenas, aquellos griegos cuya filosofía y conocimientos están en la base de nuestra cultura occidental, alumbraran algo que fue definitivo para la humanidad, la democracia, de 'demos' pueblo y 'Kratos' gobierno.

Sorprende que una vez encontrada la fórmula de gobierno, a todas luces la mas idónea para la convivencia y el bienestar de los ciudadanos, tuvieran que pasar muchos siglos hasta que fuera asumida mayoritariamente por las naciones más cultas y preparadas, por las mentalmente más sanas. Mientras esto ha ocurrido la humanidad ha tenido que soportar formas de gobierno tiránicas, absolutistas, formas en la que uno o unos pocos tenían privilegios en contra de los mas elementales derechos de la mayoría, incluyendo la esclavitud, unas veces evidente y muchas veces solapada.

Faraones que se creían dioses mientras sus ciudadanos eran siempre ciudadanos de segunda... o de tercera. Ellos se llevaban sus tesoros, entre los que incluían abundante comida, al más allá mientras en el más acá quedaba una población esclavizada y con hambre. Tiranos de todo tipo, algunos tan violentos que «donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba». Reyes déspotas y absolutistas con súbditos sometidos y carentes de los más elementales derechos entre los que casi siempre estaba ausente el derecho más elemental para el ser humano, el derecho a la libertad.

La humanidad ha tenido que superar, en sus largos años de historia sobre el Planeta, épocas negras de sometimiento al poderoso, épocas tan oscuras que parecía que la maldición de la mas terrible peste pesaba sobre ella, la peste de no ser reconocido como individuo con derechos inalienables. Pero todo eso con enormes esfuerzos y muy lentamente se ha ido superando y hemos llegado a este siglo XXI en el que, por fin, y afortunadamente, la Democracia es el sistema de gobierno y organización social asumido por la mayoría de países. Solo quedan algunos rincones, pocos, en los que sigue predominando la tiranía, con diferentes nombres, de unos pocos sobre todos los demás.

Un buen comienzo fue la instauración del sufragio universal y el derecho al voto de las mujeres. Costó pero lo consiguieron, sin el voto femenino la Democracia andaba coja caminando sobre una sola pierna y con el campo visual reducido a la mitad porque mirar con un solo ojo lo le da una visión plana y sin profundidad, una visión equivocada por incompleta.

Democracia es igualdad entre hombres y mujeres y de unos individuos con otros. Democracia es limitación del poder del Estado frente al individuo, de las propias Instituciones entre ellas, de los individuos entre si mismos. Democracia es reconocer que el hombre y la mujer tienen unos derechos por el simple hecho de serlo; libertad de expresión, de ideología y de religión, derecho a la propiedad, a la justicia en igualdad de condiciones, a participar en el proceso político, a asociarse, a sindicarse, en suma, a una vida digna.

Todos sabemos que el poder corrompe y empuja a la gente a cometer actos inmorales, sobre todo a los que están predispuestos moralmente para ello potenciando las malas tendencias éticas preexistentes en ellos. Luis Arroyo dice: «poder no significa necesariamente corrupción, pero con el poder la corrupción adquiere dimensiones especiales». El ejercicio del poder muchas veces causa la sensación de que personas con mucha autoridad; ejecutivos, dirigentes políticos, gobernantes, tuvieran, cuando lo ejercen, un daño cerebral que les hace comportarse como idiotas, sin compasión hacia los demás, en sus tomas de decisión. El mejor tratamiento cuando esto se da, y la vacuna para evitarlo, es la transparencia.

Sin duda la Democracia es la mejor forma de gobierno que los humanos hemos podido diseñar pero no es Democracia ir hacia el poder para hacerse rico, ni para enchufar a familiares y amiguetes. No es Democracia poner en lugares de responsabilidad al compañero de pupitre, al hermano de la novia, al vecino al que le debo unos favores. En la política, y en todo, cada puesto debe ser ocupado por la persona mas idónea, por la que no te va a adular y si te va a decir con valentía y sinceridad cuando lo haces bien y sobre todo cuando no lo haces bien. Debería superarse de una vez y para siempre eso de que la política es «la ausencia de los mejores» y poder tener la absoluta certeza de que están los que son y no están los que no lo son.

Sin duda no habrá una autentica Democracia hasta que no haya una igualdad real entre mujeres y hombres. Cuando dejemos de buscar con lupa a las muchas mujeres que han hecho mucho por la humanidad, Hipatias de Alejandría, escritoras, científicas, Teresas de Calcuta, Madames Curie... y mujeres anónimas que hacen a diario que la vida sea mejor para todos.

Olvidemos lo de «cherchez la femme», dejemos de buscarla porque su presencia sea siempre visible y evidente. Dejemos que la mujer, como el hombre, puedan ser aquello para lo que están dotados y es su deseo poder realizar.

Y siempre hay que tener en cuenta que el machismo, aunque se ejerza sin violencia física o psicológica, siempre es violencia.

Fotos

Vídeos