DECISIONES

MANUEL ALCÁNTARA

Hasta ahora todo va bien, como dijo aquel que se cayó del piso catorce y tuvo la cortesía de responder en pleno trayecto. El Gobierno prepara decisiones en Cataluña, que ya ha decidido la suya, y la alcaldesa Colau ha ofrecido una recepción a los familiares de los independentistas presos. No son todos los que aspiran a la independencia, pero sí la parte más ruidosa. Las medidas gubernamentales afectan a las pensiones, el empleo y la educación, mientras el Gobierno prepara decisiones políticas y Cristóbal Montoro considera prorrogar de nuevo las cuentas, ya que las anteriores dejan mucho que desear y, por lo tanto, más que pedir. Como sabemos, el vocablo viene de nuestro latín estropeado y «considerar» significa mirar a las estrellas, que es lo que hace el Gobierno mientras prepara las decisiones políticas en Cataluña, con el artículo 155.

Nadie sabe a ciencia cierta, porque la certeza se ha hecho dudosa, si es una medida apropiada, así que lo mejor es aplazarla hasta ver qué nos trae el viento de marzo. Mientras, los 19 países de la eurozona han crecido al nivel más alto de la última década y nuestro país ha sido uno de los más pujantes, a pesar de la pugna catalana. Ponerse de acuerdo, que antes era un deseo, se ha vuelto una obligación. Hay que llevarse bien, antes de que el viento marcero se lo lleve todo por delante. El presidente Mariano Rajoy ignora lo que es precipitarse. Es el suplente de Job, con la ventaja de haber nacido en Galicia. La pega de los llamados decretos ley es que no pueden saltarse a las leyes, que decimos que son idénticas para todos, incluso para los que no se identifican con ella.

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