Quién nos lo iba a decir

VICENTE LLADRÓ

Dijo un cargo público de una confederación hidrográfica, al preguntarle por la sorprendente evolución de las lluvias en España durante las últimas semanas: «¿Quién nos lo iba a decir, verdad?, porque partíamos de una sequía muy dura, ahora los embalses españoles están al 62% de su capacidad, y siguen entrando los frentes húmedos»

Un cambio espectacular en poco tiempo, es cierto, gracias a que se produjo lo que periódicamente sucede, como también ocurre de tiempo en tiempo que no se da la combinación que toca. Esta vez sí, el anticiclón de las Azores se fue un poco más al norte y dejó abierto el 'pasillo' de las borrascas atlánticas encarado hacia la Península Ibérica. Y ahí van llegando, una detrás de otra, y por el momento van a seguir viniendo. Como ha pasado toda la vida. Unos años se produce así y luego vienen épocas en que no.

Pero el satisfactorio desenlace demuestra una vez más cuatro cosas: que las peores situaciones de sequía se arreglan en poco tiempo a base de invertirse la situación, de que lleguen al fin los frentes de lluvias tras una racha esquiva; que esos frentes atlánticos llegan tan debilitados que apenas dejan nada en el este peninsular (Comunitat Valenciana, Murcia, Almería...), ni tampoco en las zonas más al interior donde están los embalses que nos surten (Albacete, Cuenca, Guadalajara, Teruel...); que como consecuencia la sequía se mantiene en toda su crudeza por estos lares, pese a que la tendencia del resto de España es a pensar que ya están todo solucionado; y que, como ya vieron y estudiaron los sabios ingenieros y hombres de Estado que tuvo España, hay una cosa fija que se ha de aprender: existe 'per se' una 'España húmeda' y otra 'seca', y no cabe más arreglo definitivo que llevar agua de donde sobra a donde falta para vivir y producir.

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