DEBERES PARA ANGELINA OLTRA

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

En cuanto nuestra vicepresidenta de la Generalitat, portavoz del Consell y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas recupere la normalidad, se quite el uniforme de cooperante, se ponga el de dirigente con responsabilidades de Gobierno (nada que ver con el de activista de la oposición que llega a ser retirada de una protesta ciudadana por la policía, lo que le va a servir de por vida como mérito de guerra, herida en combate y medalla al valor plasmada en fotografía convenientemente enmarcada que ocupa lugar preferente en el despacho), cuando todo eso haya sucedido y vuelva a su despacho, a nuestra particular Angelina Jolie -en feliz expresión de María José Català- le espera una buena pila de papeles con todos los deberes pendientes que se le han ido acumulando en estas semanas en que ha aplazado el rescate de la legión de valencianos hambrientos, enfermos y desprotegidos por culpa de la mala gestión del PP durante su larga noche negra de mandato para dedicarse a la salvación de todos los europeos en su conjunto (que no sé yo si va a poder) y posteriormente de los refugiados palestinos (que aunque sean muchos menos, igual tampoco). A no ser que la política de Compromís le haya cogido el gusto a los aviones, que parece que sí, y ahora se dedique a ejercer de mediadora internacional en conflictos, sea en la mismísima Siria, sea en Venezuela o en cualquiera de los países en plena convulsión a lo largo y ancho del planeta, Ucrania mismo sin salir de Europa, aunque enfrentarse a la Rusia de Putin no resulte tan mediáticamente rentable como hacerlo contra el malvado Israel... Y es que aquí, aprovechando su ausencia, sus compañeros del tripartito se han dedicado a aprobar vacaciones para todos los empleados públicos, lo mismo en ambulatorios que en la EMT o en FGV, con lo que los servicios públicos se van a resentir de manera sustancial, como anticipaba este periódico el pasado domingo. Y por supuesto que tanto los funcionarios como los trabajadores de las empresas públicas tienen derecho a vacaciones en agosto, faltaría más, como cualquier asalariado, pero ¿quién va a pagar ese mal servicio que se va a prestar? ¿Los más ricos? No creo, no suelen ser usuarios del metro, el autobús o los ambulatorios de la Seguridad Social. Más bien las clases más humildes, las que tal vez no puedan disfrutar de unos días de asueto y se tengan que quedar en la ciudad, soportando largas esperas en paradas del autobús o en la consulta del médico. Supongo que es que el rescate de esas personas puede aguardar, que lo primero es lo primero (los palestinos) y que además no hay dinero para contratar personal que cubra las vacantes durante el verano. Pero es fácil imaginar lo que habría dicho Angelina Oltra si esto llega a pasar con el PP.

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