Debates en Telecinco

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Cuando creíamos que ningún debate podía ser peor que los que organiza La Sexta con Inda, Marhuenda y compañía, llega Telecinco este verano y estrena ‘Mad in Spain’. Allí se han sentado a departir Arévalo, Francisco, Lucía Etxebarria y Sofía Cristo, entre otros. ¿Sobre qué? Sobre lo que les pidieran. Lo mismo daba. Todo el mundo tiene un culo y una opinión. Así que ellos, que disponen de ambas cosas -faltaría más- se han atrevido a hablar de todo. De desparrames en fiestas populares, de corrupción política, de dietas milagro, de turismofobia o de infidelidades en verano. Variadito sí, eso no se lo quita nadie. La semana pasada el tema fue «¿feminismo sí o feminismo no?». Con un par. ¿‘Fascismo sí o fascismo no’ para próximas entregas? No descartamos nada.

Durante las emisiones del programa nos hemos enterado de que a la Etxebarria le robaron mientras estaba borracha y practicando sexo en la calle en unos sanfermines. No sé cómo hemos aguantado una vida sin saberlo. Y que Jordi González se pinchó insulina para perder peso. Pues vale. Otro día el presentador apareció sin un diente. ¿Por qué? No se sabe, no dio explicaciones. Ni falta que hacía. A una invitada la expulsaron del plató por intentar agredir a la presentadora. Uno del público dijo que las mujeres que hablan de sexo son unas guarras. Pero a este no lo echaron, aunque sí le regañaron. Lo suyo era, por lo visto, una falta menor.

Afortunadamente, hay esperanza en el ser humano y la apuesta estival de la cadena no ha funcionado entre la audiencia y ha obtenido cifras bastante bajas, por lo que es posible que no tarde en cancelarse. Algo bueno del final del verano es que se retiran de la parrilla este tipo de espacios. No es mucho consuelo, pero menos da una piedra. Con el inicio de curso a la vuelta de la esquina, le pedimos a Telecinco encarecidamente que siga a sus cosas, con sus grandes hermanos, con los señores de ‘Sálvame’ peleándose entre ellos, con los aspirantes a cantantes, con las series de vecinos, con todo eso. Pero que los debates presumiblemente serios los deje de lado. Que no hay necesidad, que no nos merecemos semejante castigo.

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