Dazibao

El Ayuntamiento explica qué es una alcachofa; tras la bicicleta muy pronto vendrá el periódico mural, como en China

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

¿Y a usted qué le ha puesto el Ayuntamiento: berenjena o patata? Vivimos en una ciudad que va a perder los nombres tradicionales de sus barrios y los va a sustituir, al paso que vamos, por símbolos de verduras, frutas o tubérculos. En la entrada del puente de las Artes, frente al IVAM, un enorme pimiento rojo indica que, si se cruza el río, el viandante se adentra en el barrio de Les Tendetes, donde dice la historia que Jaume I puso su campamento. La semana pasada pusieron un limón enorme; pero luego lo han cambiado por un morrón, en aras de la variedad, para que todos los barrios tengamos un salteado de frutas y verduras saludables.

Porque esa es la clave: Valencia es capital mundial de la Alimentación -sostenible, ¿eh?, la otra, no- y como los vecinos somos tontos, como no hemos ido ni a la escuela ni al mercado, tiene que venir el Ayuntamiento providencial a explicarnos las cosas:

-A ver, repite conmigo: to-ma-te. Otra vez...

Los ayuntamientos modernos no lo pueden evitar y convierten las ciudades en parvularios: nos adiestran para la vida a cambio de cobrarnos impuestos y no dejarnos circular. Como en la China pata negra, se impone la bicicleta y la didáctica de los símbolos, los iconos del Gran Cuartel, que es el primer paso antes de la implantación del Dazibao, el periódico mural doctrinario, el arma preferida para la revolución cultural que hace 50 años desplegaba el padrecito Mao.

-El Barrio Pimiento se levantará a las cinco de la mañana y sus vecinos de dirigirán a sus respectivos solares-huerto, donde plantarán verduras...

La tontísima campaña publicitaria que está patrocinando el Ayuntamiento para que comprendamos la suerte que tenemos por vivir en la capital de l'Horta se llama 'HortAttack' y tiene como finalidad, más allá de hacer que el taller fallero de Manolo Martín se gane unos euros, subrayar, que ya tiene su guasa, que ese espacio abandonado que rodea la ciudad fue antiguamente una huerta saludable.

El Ayuntamiento, que descubrió el inimaginable valor populista de dejar que vecinos y visitantes pudieran pasar al balcón municipal, se crece y se multiplica. El Ayuntamiento es una continua fábrica de campañas infantiles, de contenido intrascendente, hechas a la medida de una clientela que se mueve, entre el clientelismo y la simplicidad, haciéndose fotos delante de verduras de cartón:

-¡Uy, una alcachofa!

Como si fuéramos memos, un rótulo situado al pie informa que podemos ir al mercado a comprar los pimientos de verdad. Es una burla, un sarcasmo fallero de otoño. Como tantas otras campañas, ganas de regalar dinero. Por fortuna, menos mal, no han caído en el riesgo de poner los nombres de los vegetales al pie. ¿Se imaginan?

-¿Tomata o tomaca? ¿Pimentó o pebrot? ¿Lletuga o encisam? ¿Albargina o albergínia?

Lo que faltaba para el duro.

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