¿El Big Data será de secano o de regadío?

Agricultura quiere impulsar la digitalización del mundo rural, donde no hay buena cobertura ni para hablar por teléfono

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Tan lejos como ayer mismo sufrimos en directo, una vez más, lo que es pauta común en cualquier sitio algo alejado del centro-centro de Valencia capital o de cualquier otra gran ciudad: no hubo manera de hablar por teléfono; se cortó de repente la conversación inicial y todos los intentos, en un sentido y otro, fueron infructuosos. Te quedas como bobo, piensas que el otro pensará precisamente eso, y luego, cuando ambas partes logran reponer la conversación, pasadas varias horas, las frases previas van dedicadas (y no cariñosamente) a quienes nos confunden con tan mal servicio. Pero da igual, si te quejas a la compañía de turno (son todas) echan balones fuera y te sueltan que no se les ha quejado nadie más. Hala, para el premio gordo.

Pero hay un mal añadido: también se corta internet, hay días enteros que no va, no es que esté lento, o que ande a trompicones; es que no va, no hay servicio; llamas al técnico, te dice que aprietes una clavija, a ver la otra; da igual, es mentira, no es por eso, y al final te reconoce que es que la cobertura está mal. Y tan mal, como que no hay. Otro premio.

En los pueblos todo el mundo sabe más o menos dónde puedes coger algo de cobertura, si hay suerte. Te preguntan: «¿de qué compañía eres»?, y te señalan esa o aquella esquina, depende, o te dicen que has de ir a la plaza, pero sólo en el lado del ayuntamiento, por ejemplo, casi pegado a la iglesia. Y que no te muevas; puedes ahuyentar las ondas. En medio del campo es un suplicio. Repetir, repetir, desesperarse, desesperarse... Y otra vez, un día y otro, ni teléfono ni internet, no hay cobertura, o llega tan débil que se corta y ya no la hay. Pero te cobran como si siempre estuviera vigente a plenitud.

En el campo, según donde estés, puedes pillar algo de cobertura si te pones junto a aquella higuera, o te vas hasta la orilla de la acequia. No sabes por qué, pero la experiencia es la madre de la ciencia. Si hay suerte, no te muevas, que se va. Da igual que estés cerca del pueblo, incluso cerca de la capital. Hay pueblos junto a Valencia sin cobertura si no sales al balcón. Y ni así. Si la pillas, reza, y ponte a grito pelado para que te oigan.

Sin embargo la directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura, Esperanza Orellana, ha tenido a bien hablarnos de «la importancia estratégica creciente que la digitalización tiene en el futuro del medio rural español y del sector agroalimentario y forestal», resaltando «el establecimiento de sinergias eficaces con el resto de iniciativas públicas y privadas, nacionales y comunitarias, que se están desarrollando en torno a la digitalización del territorio y de la economía». Ha sido en una reunión del «Grupo Focal sobre Digitalización y Big Data en el sector agroalimentario, forestal y el medio rural».

¿A que queda la mar de guay? Cierto, si hubiera cobertura, que no la hay porque no invierten. Así que, en ausencia de buen servicio donde pretenden, en el campo, te quedas pensando: Eso del Big Data rural ¿será de secano o de regadío?

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