Cumpleaños

Dos personajes clave para España cumplen años: el rey emérito tiene ya 80 y su hijo Don Felipe, cincuenta

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

En mayo de 1959, nadie apostaba por el futuro de un jovencito, hijo de don Juan de Borbón, que estaba estudiando en la Academia Militar de Zaragoza. Cuando llegó a Valencia en lo que podríamos llamar su primer viaje oficial, Juan Carlos de Borbón tenía 21 años y se alojó en la plaza de Tetuán; pero no en Capitanía sino en la otra acera, en el palacete de un aristócrata valenciano. En medio de una indiferencia oficial poco disimulada, su principal tarea consistía en conocer instituciones y empresas, embalses y ferias, iglesias y museos; y entrar en contacto con la gente, escuchar problemas e ideas, darse a conocer con amabilidad...

Una por una, el príncipe bisoño cumplió con las asignaturas de un máster que, si tenía suerte y aplicación le podía llevar a ser rey de España. Y lo fue, en 1975, entre las mismas dudas e indiferencias. Para abrir las puertas a un periodo nuevo en una nación que llevaba décadas sin conocer la democracia. España quería olvidar la guerra y hacerse un hueco en Europa. Y recibió como un bálsamo, una noche de 1981, la intervención televisiva de un rey que en pocos minutos se ganó la confianza de millones y justificó ante la historia el papel arbitral y conciliador de la Corona.

En el mismo mes, este que mañana termina, el calendario nos ha traído dos efemérides encadenadas. El día 6 de enero, aquel príncipe viajero cumplió 80 años. Y se le pudo ver, apoyado en un bastón, en una foto donde hay ausencias familiares justificadas que sin duda le serán dolorosas y sonrisas más o menos forzadas para la ocasión. Su papel, desde que abdicó, ha menguado. Es un monarca emérito, una figura inédita en España. Ha reinado casi cuarenta años, ha cometido algunos errores y ha tenido al acierto de mantener unido un pueblo que, pese a no pocas convulsiones, ha vivido su etapa más próspera y pacífica en mil años de historia.

El hijo de aquel príncipe, Felipe, es ahora el rey de España. Como a su padre, le hemos visto crecer y jugar, estudiar y conocer gente, escuchar y atender, esforzarse por comprender leyes, formas de pensar y problemas sin resolver. Y cumple hoy cincuenta años. El mismo día en que el golpismo de los que no quieren que prospere la convivencia amenaza con romperlo todo otra vez. Como su padre, el rey Felipe tuvo, el pasado 6 de octubre, una intervención certera, decisiva y puntual, en la que sacó a la nación de la parálisis de las indecisiones y dejó a la vista de todos el valor exacto de la supremacía de la ley.

Siempre se ha dicho que en España no abundaban los monárquicos pero había millones de juancarlistas. Ojalá que esa metáfora, adaptada en el tiempo, le sea útil muchos años más al rey Felipe de Borbón. Ahora, como ocurrió con su padre, ya no necesita decir mucho más: solo verle bromear con sus hijas es bastante para recordarle aquella noche. Gracias.

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