LOS CULOS DE COMPROMÍS

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

No será hoy ni aquí cuando se descubra que los culos están clasificados. El cerebro reacciona instintivamente, adopta una actitud (defensiva, comprensiva, relajada..) respecto a los rasgos faciales del que tenemos delante. Y no sólo frente a las caras. Haciendo repaso es fácil distinguir culos de carpeta, en forma de V o de A, duros, blandos, recordando a melocotones, peras, sandía o manzanas, alargados, escasos, peludos, caídos... sin embargo, en el Consell habitan posaderas que distorsionan la buena marcha del Gobierno valenciano. En estos días, y como suele ocurrir tras el verano, el Ejecutivo de Puig se convierte en rehén de los culos de hierro.

Así los califican los socialistas. Personajes del PSPV estrechamente vinculados al Consell bicolor se sienten incómodos ante las férreas posaderas de sus socios. En el mestizaje del Ejecutivo se suceden anualmente dos estaciones básicas. La primera, entre enero y junio, es más plácida, con problemas puntuales a causa de la dificultades propias del engranaje, pero es una época de cierta calma. Sin embargo, a partir de julio comienzan a elaborarse los presupuestos y llegan las ventiscas. Las sonrisas se congelan y los culos se aprietan.

A tenor de la ley de presupuestos para 2018, la estrategia de atornillarse a las sillas ha favorecido a Compromís. Los socialistas, sin embargo, cada vez se sienten más molestos frente a esa táctica, por creer que tensa la relación innecesariamente. Desde el PSPV señalan que los negociadores de la coalición nacionalista provienen «de la escuela comunista, se falcan en la posición y aguantan hasta el último minuto, son culos de hierro». Los socialistas se sienten obligados a ceder, no por ignorancia sino por hartazgo. De ahí que posteriormente, desde Blanquerías se prodiguen pequeñas venganzas durante el día a día de la Administración valenciana. En cualquier caso, en Compromís tampoco le hacen ascos a la clasificación de traseros y también se sienten incómodos ante los culos de los socialistas, por considerar que van dotados de un velcro, adhesivo que permite una potente fijación tanto para sentarse a hablar con unos como con otros, da igual nacionalistas que peperos. Además, en el PSPV hay voces que claman frente al juego de 'poli bueno, poli malo' que realizan Compromís y Podemos, culos de mal asiento. Desde la coalición saben que deben preservar parte del perfil institucional, así que evitan colisiones frontales con los socialistas y utilizan a los podemistas para las peticiones más molestas. Así todo, por esa proliferación de los culos de hierro y polis malos, entre la muchachada del PSPV, con sus culos de velcro, hay cierto alivio de que los amores eternos queden reservados a las novelas rosas. Ya veremos si para 2019, año electoral, hay presupuestos.

Fotos

Vídeos