La cuesta de enero

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Dicen los suecos que en su país no hace frío... si vas bien abrigado. Quizás tengan razón, pero hace que uno se frote las manos leer como las temperaturas de ayer en Estocolmo se movieron entre los 3 y los -3 grados. Sin embargo, los frioleros estarán hoy añorando el sábado, ya que la temperatura va a estrechar márgenes hasta ponerse entre los 2 y los -2 grados, a costa de atemperar a los paisanos a golpe de aguanieve casi todo el día. Los fríos de aquí, comparado con aquello, son casi frescor primaveral.

Lo mismo pasa con la agenda de conflictos que llevamos arrastrando desde que abrimos año y que, en la práctica totalidad, vienen de largo y nos acompañarán una buena temporada. El fin de la libertad horaria para los comercios de la Comunitat sigue sin tener una fecha ni un alcance seguros, ya que Alicante se opone al pacto y, como tal, se sigue esperando la ratificación parlamentaria de la nueva regulación.

El choque entre la patronal CEV y el PP ha bajado de presión pero, cuando sus dos líderes se sientan cara a cara, se mantiene una sincera incomodidad, a pesar de las sonrisas que se cruzan. Además, empresas y sindicatos de la máxima relevancia para la economía valenciana están inmersos en negociaciones o tienen que poner en marcha acuerdos alcanzado.

Así, aunque se llegaba a un acuerdo para el Plan de Competitividad de Ford Almussafes (que buscaba afinar costes y cómo reenganchar a los trabajadores despedidos ahora que la producción ha bajado), también está abierta en canal la negociación del ERE sobre la plantilla de la nueva Bankia, fruto de la fusión con BMN mientras el humo de conflicto vuelve a salir de los puertos por la estiba. Y luego, al levantar la visera tenemos el 'Brexit', Trump...

Como suele ocurrir en estos episodios, el cruce de impresiones sobre el estado de la cuestión, las exigencias de cada cual y las aparentes posturas irreconciliables parecen hacer inalcanzable el acuerdo, pero lo cierto es que, bajo la mesa, cada cual tiene sus mínimos que, poco a poco va encajando con el del vecino.

Y es que, como decía Ignacio Fernández Toxo cuando era líder de CC OO: "Aquí todos hemos leído a Sun Tzu", en referencia a su Arte de la guerra, uno de los clásicos de la estrategia militar que hoy en día lo mismo sirve para las grandes corporaciones como para personal de oficina.

Precisamente, el militar chino tenía muy claro que en mitad de la incertidumbre es cuando más se puede ganar, si se sabe ser astuto frente a los rivales, de los que siempre hay que temer que tendrán mejores cartas y sabrán jugarlas. "Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios". Palabra de chino listo.

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