EL CUENTO DE LA LECHERA

JOSÉ MARTÍ

Si alguien creía que la permanencia del Levante estaba lograda tras la victoria frente a Las Palmas, el fin de semana ha servido para romper el cuento de la lechera y rebajar la euforia. No está hecho. La categoría no está garantizada. SuperLópez no es imbatible. El conjunto granota va justo y el Dépor aprieta, juega bien y marca de tres en tres, acorde con el potencial de su tremenda delantera. A falta de seis jornadas, la de esta semana es clave. Olvidado el trago del Metropolitano ahora toca centrarse en lo realmente importante: el partido frente al Málaga. Como en el famoso discurso de John F. Kennedy, «no preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país». No se puede contar con el pinchazo de los gallegos. Al contrario. Fallarán poco. Es el Levante, con el apoyo de la grada, quien debe ganar tres de los seis partidos restantes para asegurarse seguir en Primera. Sin ansiedad pero con el convencimiento de lo imprescindible de los puntos. Pensar qué harán los otros o esperar el error ajeno son solo excusas sin justificación. Esta tarde, sin ir más lejos, el Dépor juega contra un Sevilla impredecible que solo piensa en la final de Copa del sábado. Más presión para el partido del jueves en el Ciutat. Pero los granotas estamos tranquilos porque sabemos que Paco López lo tiene todo controlado. El míster aporta sensatez y trabajo. Pese a su relativa juventud, el de Silla (sillero o sillense) acumula sabiduría en el banquillo. Sabe cuándo hay que librar las batallas y la del domingo frente al Atlético era una menor aunque el equipo dio la cara. Sin malgastar fuerzas ni poner toda la carne en el asador ante un final asegurado sin premio. No tenía mucho sentido realizar un desgaste innecesario contra la pegada del Atleti. Así se explica el debut del lateral Aly (prometedora actuación con 20 años) y que los centrales Cabaco-Rober Pier, y Roger, apercibidos de sanción por acumulación de tarjetas, no vieran amarilla. Salir sin bajas del Wanda era importante y así disponer de todos los efectivos posibles, listos para el gran combate frente al colista. SanPacoli es un entrenador inteligente. Busca soluciones prácticas para resolver problemas de la forma más sencilla. Un tipo que no quiere ningún protagonismo, con aspecto rutinario, discreto, sin pelo ni glamour, que destaca por no destacar. Pero para convencer a los jugadores hay que ser un gran motivador. Ha sabido darles confianza, hacerles creer en sus posibilidades. Les anima a tener el balón, a ganar la posesión, a crecerse en el campo. Ha logrado transformar en gigantes a los buenos de la plantilla (Campaña, Lerma y Morales), secundados por una tropa motivada. El jueves hay que darlo todo en el campo y olvidarse del cuento de la lechera. O no.

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