LAS CUENTAS DE RIBÓ

Cap i casal

Las críticas vecinales al presupuesto más alto de la historia explican mucho de la gestión del tripartito

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Con el presupuesto municipal más alto de la historia no es normal que la Federación de Vecinos critique la falta de recursos para la limpieza de Valencia y la poda del arbolado. O que un par de días después Ciudadanos afirme que a lo primero se le recortará un millón de euros respecto a este año.

¿Recortes? Es la palabra que tiene el tripartito para calificar lo que pasó en el último mandato del Partido Popular. La deben tener configurada en alguna tecla para escribirla más rápido, de tanto que la utilizan. El alcalde Joan Ribó lleva este jueves el presupuesto al pleno y tendrá una buena oportunidad para aclarar estas cifras, que de ser así supondrían un error claro en la gestión de algo tan importante como que las calles luzcan lo mejor posible.

Cuesta creer después de observar a la Policía Local escoltando por las calles del Cabanyal al servicio de recogida de enseres y muebles viejos, tales eran las broncas y amenazas que sufrían los barrenderos por llevarse el sobrante de los rebuscadores en los contenedores. Pero tras pasear hace unos días por el barrio de Velluters y verlo trufado de solares repletos de basura a tres minutos andando de la plaza del Ayuntamiento, pienso que todo es posible. El presupuesto tiene el valor que tiene, es decir, un propósito de intenciones. En este mandato es conveniente echar un ojo más detallado a la ejecución de las cuentas y a los modificados que se hacen a lo largo del año. Pero apostar de salida por dedicar menos al principal problema que subrayan los vecinos debería subsanarse antes de la aprobación definitiva en diciembre. Entonces ya sabremos algo más de la remodelación de líneas de la EMT, un libro que estamos leyendo por capítulos sueltos, lo que hace aumentar las sospechas de su improvisación. El Ayuntamiento aprobó el viernes la construcción de otra macroparada en la plaza Porta de la Mar, con carril contradirección hasta la calle de la Paz y unas marquesinas que se acercan a la fachada del Palacio de Justicia. Una circunstancia esta última que no fue citada por el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, pese a que figura en el expediente y el proyecto. ¿Temor a que se reproduzca el lío de la plaza de Tetuán? En el grupo popular están convencidos de que sí y pedirán explicaciones. Segunda aclaración que se pide al gobierno tripartito en una semana.

Es lo que tiene la normativa de protección de monumentos y jardines históricos, o sea, que hay que cumplirla. Y si no que se lo digan a Jorge Bellver, quien las pasó canutas por las obras de un aparcamiento junto a los jardines de Monforte y eso que era subterráneo. Hasta que fue absuelto junto con varios funcionarios, tuvo el fin de su carrera política peligrosamente cerca.

La Federación de Vecinos empieza a ser la más lista de la clase y ha dicho que prefiere opinar cuando conozca el plan en su conjunto. En los mentideros municipales se afirma que todos los pasos conducen hacia la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento, el empeño oculto del concejal Grezzi, perdón, del alcalde Ribó. Llegar a mayo de 2019 con algo hecho en ese sentido contentaría a los parroquianos de Compromís.

De momento, los vecinos se conforman con que los cambios en las líneas no alejen los autobuses de hospitales y centros de salud. Tienen reciente la bronca que se montó a principios del mandato por una modificación en la calle Alboraya que dejaba más lejos a los usuarios de uno de los mayores centros médicos de la ciudad. Hasta el exportavoz socialista Joan Calabuig se mostró contrario, aunque al final no rectificaron.

Igual pasará con la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento, que caerá sí o sí, aunque no aparezca mencionada en los presupuestos y haya sido cuestionada en público por la actual portavoz socialista, Sandra Gómez. Con cuatro maceteros listo y ya se verá cuándo hacer un proyecto serio, que para eso no da tiempo.

La ciudad de las plazas tendrá que esperar a 2019 pese a todos los anuncios lanzados desde el tripartito. La plaza de San Agustín aparece con dinero para el proyecto y para las obras de la plaza de la Reina se reserva un millón en 2018 y a cruzar los dedos para que la excavación arqueológica no complique el diseño de José María Tomás y Antonio Escario.

Del entorno de la Lonja ni hablamos, que con las 21 propuestas del concurso de ideas ya se puede entretener la Generalitat durante unos meses. ¿Por qué no licitar directamente el encargo del proyecto? Se alargan los temas mientras los solares del centro siguen amontonando basura.

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