LA CRISIS SIGUE

Cap i Casal

El PSPV da el segundo aviso a sus socios del tripartito y recrimina a Grezzi su relación con la Policía Local

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

En mitad de los primeros datos de participación de las primarias del PSPV, ayer pasaron a un segundo plano unas declaraciones de la concejal de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, acerca de sus relaciones con el delegado de Movilidad, Giuseppe Grezzi, de quien dijo entre otras lindezas que el segundo no puede marcar la agenda de la Policía Local, además de que toma muchas decisiones por su cuenta. Literal. Es la segunda vez este mes que los socialistas dan un toque de atención a sus socios del gobierno tripartito, con lo que ya conviene un reposado análisis. Primero fue la portavoz del PSPV, Sandra Gómez, cuando reconoció que estaban «incómodos» por la crisis abierta con la encuesta fallera o el escándalo en InnDEA, esto último motivo de la salida de Jordi Peris del Ayuntamiento.

En el ecuador del mandato empiezan a aflorar las verdades de una relación cogida con alfileres en muchos casos, tanto en las formas (lo que destaca Menguzzato) como en el fondo de la gestión municipal. Y como el concejal napolitano no destaca precisamente por su continencia, desde su cuenta en Twitter respondió ayer a los comentarios de la edil diciendo: «Sorprendentes, gratuitas y desafortunadas declaraciones de la compañera Menguzzato, tenemos un programa reformista común que hay que aplicar». Más madera para un incendio que va a más y que de momento está descontrolado ante la mirada del alcalde Ribó, que observa cual Buda a que pase no se sabe muy bien qué. Incluso dicen que quiere adelantar sus vacaciones, lo que yo le desaconsejaría ante lo que ocurre cada día. La crisis abierta en València en Comú sigue supurando y habrá que esperar a las primeras decisiones de Neus Fábregas cuando meta las manos en la harina de la gestión municipal. Podemos puede forzar la baza con la edil independiente y quitarle parte de las competencias que tenía el dimisionario Peris, lo que debe decidir una asamblea. No descarto ante ese escenario que pegue portazo y se vaya también del Consistorio. El precedente de su bronca con Roberto Jaramillo cuando el segundo de la lista la quiso tirar sigue ahí, pese a que ahora quieran hacer borrón y cuenta nueva.

Menguzzato ha dicho lo que muchos comentan en los pasillos del Consistorio, que Grezzi va por libre y luego espera a que los demás resuelvan los problemas que va creando. Pero yo estoy convencido de que el edil de Movilidad no hace nada sin el permiso de la alcaldía. Su supervivencia depende de que Ribó esté satisfecho con su trabajo, dado que Los Verdes son una fuerza residual en Compromís. Y de momento el alcalde ha dicho que quiere repetir candidatura.

Grezzi debería haber esperado un día y seguir el camino de su compañero Fuset, que se despachó la semana pasada con una nota a los sindicatos donde hablaba de «interpretaciones mediáticas inadecuadas» de sus respuestas sobre el accidente laboral en Viveros que costó la vida a un trabajador. Vamos, que todos entendimos mal cuando le escuchamos culpar a la Policía Local por la falta de respuesta del gobierno tripartito tras ese percance. De risa si no fuera porque hay una muerte por medio.

Con ese documento que no tiene precio, Fuset ya ha entrado en la sección de fuera de competición tras su espantada de la asamblea de presidentes de fallas. Tanto que le gusta contar en las redes sociales cuando asiste a los actos de la Feria de Julio, se podía haber fijado en el mallazo de cables y luminarias en las palmeras del viejo cauce. Se hubiera ahorrado otra rectificación.

Juraría que buena parte del enfado de Menguzzato llega por lo que se avecina en la calle San Vicente y la avenida Barón de Cárcer. Con el doble sentido en la circulación y los cambios de las líneas de autobuses, un asunto rodeado de muchas incógnitas, los atascos en el centro se multiplicarán si no lo evita la Policía Local reservando una gran cantidad de agentes. La portavoz del gobierno municipal, Sandra Gómez, no aclaró por ejemplo el viernes cómo queda el estacionamiento en las zonas afectadas, o si en la plaza de San Agustín serán necesarias obras.

Es un tramo pequeño de calle pero las retenciones de tráfico afectarían (afectarán en mi opinión) a buena parte de la ronda interior y por extensión a calles del Ensanche. Un asunto delicado que requiere coordinación y sintonía entre las concejalías para que no tengamos que asistir a más enfrentamientos. Esa buena vecindad entre compañeros no ocurre ahora para desgracia de todos los que vivimos en Valencia y la cosa pinta mal para el resto del mandato.

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