Nos hacen creer que ahorramos

El lado amable del comercio on line es que resulta cómodo y parece ventajoso, pero detrás hay un enorme aumento de transportes y materiales de desecho

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Las compras on line crecen sin parar. Es cómodo. También algo peligroso si no hay autocontrol: se te puede ir la mano con el clic que vacía la cuenta. Empresas y plataformas dedicadas a fomentar el comercio on line hacen honor a su cometido y divulgan sin cesar que la compra online no para de aumentar. Así se aceleran las ganas de sumarse, y la espiral, efectivamente, no para de crecer; no vas a ser menos: mira, compara y dale al clic. Sin moverte. También las firmas que se dedican a divulgar las valoraciones de los pisos acrecientan sus mensajes de precios al alza, lo que genera más ganas de comprar casa antes de que puedan subir más. Uos por si dan el pelotazo, otros por si acaso, aunque sólo sea una pelotilla. El resultado es obvio: ya se compra tanto o más sobre plano que antes de estallar la crisis por aquella fiebre de comprar demasiado sobre plano.

También nos dicen, para incentivar las compras on line, que tienen el lado moderno de que ahorras dinero y energía. No es verdad. El planteamiento es que como no te mueves y te lo traen, te ahorras eso de ir. Tampoco sabrás si te están engañando, no compararás por ahí. Es posible incluso que ahorres tú, pero se gasta más en distribución y transporte: aviones de carga, tráfico de camiones, almacenes logísticos, furgones de reparto, montañas de envases y envoltorios, cajas dentro de otras cajas, plásticos, embalajes, precintos...

No hay más que ver los contenedores y sus entornos, siempre saturados de desechos inservibles, inútiles, que han acompañado a eso que te acaba de llegar de China o Irlanda. Si lo hubieras comprado en tu barrio no hubiera hecho falta tanto embrollo, tanta basura, tanto problema añadido que cuesta un pastón, aunque no seamos directamente conscientes. Habría que reflotar aquel eslogan: «Aunque tú puedas pagarlo, España no puede». Que lo estudien los modernos de la tribu, tan preocupados por 'la salud del planeta'.

No es verdad que ahorremos con las compras on line. Tampoco hay que desecharlas ni ir contra ellas, cada cosa vale para lo que vale, pero de ahorrar, en conjunto, más bien que no. Cómodo, sin duda. Y más para quien vende. No obstante, si miramos eso tan actual de la 'huella' añadida de los costes que no se pagan directamente, sale caro. Sin citar los medioambientales, que también. Quizás el futuro cercano sea una combinación de lo tradicional y lo nuevo. Se comprará on line, eligiendo en los catálogos inmensos de las pantallas, y se recogerá en la tienda de al lado.

También te cuentan que se ahorra la repera si cambias todas las bombillas de tu casa, las tiras y las pones de led. Mentira piadosa. El mejor ahorro es dejar que las cosas cumplan su ciclo de vida hasta el final. Cuando se funda una, si quieres la cambias por otra de led. Si la tiras cuando aún vale, despilfarras. Mira lo del despacho del señor presidente de Les Corts: 4.500 euros para ahorrar. El primer ahorro es no gastar lo innecesario. En toda la vida del despacho no consumiría tanto de luz.

Fotos

Vídeos