Corto de miras

BORJA RODRÍGUEZ

Es una pena que la Fonteta se quede pequeña para acoger a la gran afición del Valencia Basket, y al mismo tiempo un gran valor del que se puede sacar mucho provecho de un equipo que está en alza. Bendito problema el de cualquier negocio que cada mañana al abrir la persiana tenga toda su mercancía vendida. Algo parecido le pasa al Valencia Basket. Su casa se queda pequeña y Juan Roig puso la maquinaria a funcionar. L'Alqueria del basket es ya una realidad única en Europa y solo comparable a algunos clubes de la todopoderosísima NBA. No olvidemos que hablamos de capital privado dedicado a inversión valenciana. Entiendo que Roig es consciente del largo recorrido y gran desarrollo que puede ofrecer el basket. Por cierto, deporte del que más de una vez he recomendado para llevar a los niños, como ejemplo para sembrar buenos valores como el respeto o juego limpio, pero el de verdad, no el del fútbol. Como iba diciendo, Roig plantea hacer un recinto multiusos, una casa más grande para un equipo grande que es el Valencia Basket. El alcalde Ribó por la parte que le toca, pide prudencia ante la posibilidad de que este hecho se lleve a cabo. Admite que se han mantenido conversaciones de igual manera que se hace «con muchas empresas españolas y extranjeras para que vengan cosas a la ciudad». Ante estas declaraciones solo me creo que se haya reunido con Roig pero ¿que se hagan gestiones para atraer inversiones a la ciudad? Si lo más sonado para la ciudad de Valencia es que han puesto un Hard Rock Café. Aún recuerdo la espantada de aquellos inversores que ofrecían construir un hotel cinco estrellas en la Marina. Un momento, déjeme que recuerde, ¡ah, sí!, inseguridad jurídica lo llamaron. Vamos que, al alcalde le pone más una foto con Grezzi y Perico Delgado en el carril bici que gestionar lo que realmente produce.

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