LA COPA DEL BORBÓN

MIQUEL NADAL

Que el que suscribe es republicano resulta una cualidad conocida, pública y notoria, que ni escondo ni amplifico. Cosas de familia y del humus de la ciudad. Republicano de bulevar, buenas maneras y Código Civil de Napoleón, protector de la propiedad. Viene esto a cuenta, como advertencia, por ese título de la columna, que me anuncia como esperanza, que no todo está perdido para el Valencia en esta temporada en las competiciones para conseguir un título. Al parecer desde algún entorno blaugrana comienza a promoverse la iniciativa de que el FC Barcelona no juegue lo que se califica como la 'Copa del Borbón', por dignidad, valores, y la retórica consideración de que los títulos no están por encima de la dignidad de los representantes. A mí, la verdad, la gramática de las proclamas me provoca síntomas somáticos de hiperventilación, y suelo alejarme de la suscripción de manifiestos. Es tan difícil a veces coincidir con uno mismo como para encima tener que coincidir con los demás sobre la base de ciertos objetivos. Una de mis ilusiones es convocar un día una manifestación con unas características y requisitos tan concretos que permitieran que en el último momento yo mismo declinara la participación. Pero estimo en mucho la coherencia, tanto como la hipocresía de pretender objetivos simbólicos o retóricos, sin ser capaz de asumir las consecuencias de tus propios actos. Debe ser una marca indeleble de la educación. Por eso la pretensión de que cualquier entidad se posicione en torno a una determinada idea y en coherencia esté dispuesta a renunciar a una competición o a la consecución de un título me parece un gesto legítimo y loable. La Copa que se disputará el 21 de abril en el Wanda Metropolitano no es un título carente de denominación. Es la Copa que tiene como advocación al titular de la Jefatura del Estado, en este caso el Rey. El equipo ganador, en coherencia, recibirá el título de sus manos. Pura Jefatura del Estado: Rey, presidente de la II República o General Franco. Si el FC Barcelona estima que la participación en la competición implica asignar legitimidad a un régimen opresor la consecuencia coherente sería renunciar de inmediato, de forma que el otro semifinalista, el Valencia, fuera el que disputara la final. La columna no es una gamberrada. Es una apelación a la coherencia. No se puede estar 'en el plat i en les tallades', ni pretender que el partido se convierta en otras aburrida kermesse textil. Si la entidad deportiva estima coherente la denuncia de la persecución, y el apoyo a un proceso de independencia, la consecuencia lógica debe ser la renuncia a cualquier tipo de distinción de dicho Estado. Se llame como se llame, o se entregue por quien se entregue, la Liga no dejará de ser la Liga Española, y la Copa, la Copa del Rey de España. Mira que si colara...

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