Convencer o vencer

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Convencer es conseguir con razones y argumentos que una persona actúe o piense de un modo determinado. Vencer significa derrotar; rendir al enemigo, competidor o adversario; quedar por encima del otro cueste lo que cueste. ¡Y no son dos conceptos iguales! Y en algunas tertulias televisivas o debates asistimos a la lucha, cual un partido de fútbol, para lograr la victoria, para derrotar al adversario.

Y resulta fácil conocer a quién busca la victoria y no el convencer. He aquí algunos de los signos: suele gritar o elevar la voz para que amedrente, para que signifique tener la razón por encima de cualquier otra consideración. Otro signo: quien solamente busca vencer suele presentarse -de un modo directo o ambiguamente- como un experto en el tema que se debate (y si se le escucha en temas diversos, en todos ellos es experto). ¡Y la mirada! Porque al término de su perorata suele mirar por encima del hombro a todos o poner gesto de suficiencia.

Dar a conocer una noticia o relatar un acontecimiento es contar lo que sucedió o lo que este o aquel dijo. Pero...¡tal cual! Ofrecer una interpretación en lugar de la noticia es engañar, tratar de derrotar al adversario para vencer. Después de dar cuenta de los hechos, cabe la interpretación de los mismos; eso sí, advirtiendo de que es opinión personal. Yo sigo afirmando: sin respeto a los puntos de vista de los demás, no existe respeto a la libertad. Y respeto a la narración verídica de un hecho; y si así se pide, expongo mi interpretación, afirmando que es... ¡mi interpretación! Claro está que manteniendo mis principios, porque al contrario de la frase de Groucho Marx, no tengo otros. Ofrezcamos a los demás nuestras opiniones y respetemos las suyas. ¡No se trata de vencer o derrotar, sino de convencer!

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