CONTRA MAL DE OJO

Mª ÁNGELES ARAZO

En nuestro Museo de Bellas Artes San Pío V se puede descubrir una gran serie de obras relacionadas con las fiestas cristianas de Navidad y Reyes que, sentimentalmente aún permanecen en enero. Temática que, además de raíces espirituales, destila una gran belleza y ternura; entre ellas destaca 'La adoración de los Reyes' del Maestro Perea.

El atractivo se multiplica porque además den encanto místico refleja un ambiente perfecto de la época en la vida cotidiana del siglo XV, no falta ni la eterna preocupación materna por librar a los hijos del mal de ojo en la utilización del coral.

Sabido es que el coral, en las diversas culturas del área mediterránea, se consideraba mágico protector, y con harta frecuencia los pintores plasmaron en sus lienzos a la Sagrada Familia o a María llevando al Niño en su regazo, mostrando al pequeño Jesús con collares o dijes del rojo protector.

Se trata de algo tan legendario que los antiguos griegos ya lo consideraban como gotas de sangre petrificadas, caídas de la cabeza de la Gorgona al ser decapitada por Teseo.

La mitología siguió extendiéndose durante siglos y siglos. Y el coral rojo encendido, como la vida, se mantuvo como amuleto, especialmente en el mundo relacionado con la infancia y con el amor.

Volviendo al Niño Jesús, el Maestro Perea, además del fino collar rematado por un cuernecito, incluye entre éste y las cuentas un 'albaranet': el valenciano relicario que podía contener hilos de un tejido santificado o un papel muy doblado en el que figuraban palabras de un santo, una súplica o una breve jaculatoria. El 'albarán' fue legado de los moriscos que acostumbraban a llevarlo, también, como una garantía mística. Jaume Roig, en su famoso 'Spill o Llibre de les Dones', escribió:

'Saquet, ventosa e tabalet,

Albaranet, al coll lligat'

Al Niño Dios, su Madre lo humanizó tanto que al coral añadió el escapulario de origen árabe. Amor.

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