EL CONSEJO DE UNAI EMERY

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

A Unai Emery lo viví como aficionado. Alejado de la información futbolística pero como un seguidor más desde la grada. Me llamó la atención en la Real Sociedad y en aquel Toledo que siempre llamaba la atención por El Salto del Caballo, nombre de su estadio. Excepto el corto tránsito de Valverde, creo que el Valencia no ha vuelto a tener un entrenador de garantías desde el adiós de Emery hasta la llegada de Marcelino. La salida del vasco del banquillo de Mestalla fue un alivio para los impacientes, que con el paso del tiempo echaron de menos aquella permanencia en la Liga de Campeones que solía garantizar el de Hondarribia. El Valencia siempre fue aspirante pero alternativa no es sinónimo nunca de éxito asegurado. Los títulos han llenado las vitrinas del club muy de vez en cuando. El tiempo ha sido justo. Primero con Emery, que buscó en Sevilla previo paso por Rusia un proyecto que asentó con triunfos. Nunca los hispalenses vivieron una edad de oro como la que lideró Unai. Y tras cerrar la etapa le ha llegado la obligación de ganar la Champions con el PSG. Nadie le regaló a Emery uno de los banquillos más importantes de Europa. El tiempo también hizo que la afición de Mestalla, aquella que menospreciaba la clasificación para la Liga de Campeones por ser terceros, se diera cuenta de que se vivía mejor con Unai. El argumento de la floristería de Emery para justificar sus éxitos no es más que la falta de argumentos para una crítica de peso. Hoy el entrenador todavía recuerda al Valencia. Con cariño y lealtad hacía un club que fue un gran paso en su camino. No compro el ataque por su desmesurada celebración en aquellas semifinales de la Liga Europa. La del gol de M'Bia. La adrenalina a veces desata en exceso las pasiones. Hay licencias asumibles en el tiempo añadido. Pero también estoy convencido de que Guedes no estaría hoy en el Valencia si no fuera por la labor de Unai. El luso podría haber jugador en el equipo que hubiera querido, incluso con participación en la Liga de Campeones. Pero al margen de la negociación entre el jeque del PSG y de Peter Lim, la labor del extécnico valencianista ha sido fundamental para que Guedes crea que el Valencia en la línea recta para destacar, hacerse mejor futbolista y ser pieza importante para Portugal en el próximo Mundial de Rusia. Emery hizo mejores a muchos futbolistas y a Guedes le ha enseñado el camino del progreso. Lo mejor de todo es que se lo ha marcado en la senda de Mestalla. Será casi imposible que el luso se quede en Valencia a pesar de los discursos populistas, pero insisto en que algún día los valencianistas podrán decir que Guedes jugó en su equipo. Un lujo en el que Unai Emery siempre tendrá una cuota importante de culpa.

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