CONSAGRACIONES POSTMORTEM

CONSAGRACIONES POSTMORTEM
Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Cuando demarré en este oficio casi nadie se atrevía a citar a Josep Pla. Le habían sometido a un desprecio olímpico tras enchufarle la etiqueta de facha. Pero la calidad, frente al acoso de los mediocres, siempre se impone y hoy casi todos citan a Pla. Descubrí hace más de veinte años (gracias a mi amiga Fina Cardona) la biografía de Belmonte escrita por Chaves Nogales y con el transcurrir del tiempo me agencié todo lo que reeditaban de él. Algunos, desde nuestras pequeñas o grandes trincheras, vindicamos sus textos y ahora mismo ocupa el destacado lugar que merece. He aquí dos casos de, por llamarlo de alguna manera, consagraciones postmortem. Puestos a reparar amnesias, justo cuando termino de leer ‘Tres días de julio’, de Luís Romero (gracias a mi hermana Gema y a su colega Manuel Pons), les recomiendo esta obra que me ha deslumbrado. ¿Se trata de una novela o de un ensayo? Hummm... Dejémoslo en un ensayo novelado de una calidad y un rigor asombrosos. Narra Luís Romero tras una exhaustiva documentación los tres primeros días del alzamiento que desembocó en la guerra civil. Aparecen los pesos pesados. Franco, Durruti, Companys, Pasionaria, Mola, José Antonio, Queipo de Llano... Pero la acción reside en esos personajes de segunda o tercera fila, en ese teniente de la Guardia de Asalto, en ese joven falangista escondido en el domicilio de unos parientes... El autor nos traslada hacia todas las ciudades donde estalló el conflicto y el ritmo de vértigo nos electriza en cada párrafo. Rehabilitemos, pues, al autor de este monumental volumen. ¿Por qué yace en el olvido? Me temo que por su fulgor imparcial. En España, si no militas en un bando te sepultan en el baúl de los recuerdos. Pero la calidad, sí, siempre se impone. No se pierdan ‘Tres días de julio’. Busquen en las librerías de viejo.

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