LO QUE SE CONQUISTA

ESTHER ASPERILLA
Viernes, 6 octubre 2017, 11:43

Una amiga mía era dueña de un bar de copas. El bar iba regular. Tenía ciertos clientes asiduos de fin de semana y entre semana estaba bastante vacío, la verdad. Cuando le preguntaba qué tal el negocio solía encogerse de hombros. «Voy tirando», decía. De pronto, de la noche a la mañana, el bar de mi amiga se puso de moda. Gente que se salía por la puerta, tortas para pedir en la barra. Ya sabéis como son esas cosas. Y sin darme apenas cuenta, mi amiga se volvió inaccesible. Siempre ocupada, reunida, proyectando cambios, mejoras. En un par de meses yo ya no conocía a nadie de los que se movían a su alrededor. Entonces entiendes que hay gente que cree que las amistades se compran.

Hace poco, otro amigo me felicitaba por mi recién obtenido doctorado y a la vez me intentaba convencer de que, si bien tenía mucho mérito, una carrera no es más que un encorsetamiento de una sociedad, la nuestra, que no valora el conocimiento real ni al autodidacta. Entiendo lo que quería decir (hay mucha gente extremadamente inteligente sin título universitario) pero no pude dejar de pensar que mi amigo no le otorgaba valor a la constancia que te hace ganarte las cosas por el cauce legal, mientras otros se empeñan en tomar atajos y obtenerlas sin esfuerzo. Y sacudes la cabeza y no discutes porque sabes que ciertas cosas simplemente hay que ganárselas.

A veces ves parejas que se ignoran o incluso que se humillan. Que han olvidado que conquistar al otro es un diario y que no se deja huella en la vida de nadie si lo pisas. Pero luego ves que hay otros ojos. Los descubres en la cafetería o en la cola del supermercado. Se miran. Se sonríen. Esos sí, se conquistan. En el fondo esa es nuestra cruz. Confundir lo que se compra, lo que se gana y lo que se conquista. Un coche, una casa, un café, un libro. Esas son las cosas que se compran. Una competición, un premio, un título universitario, respeto. Esas son las cosas que se ganan. La amistad, el aprecio, la cima de una montaña, un corazón. Esas... son las cosas que se conquistan.

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