Condenados a aceptarse o a perder

FERRAN BELDA

No la tirarán porque la necesitan y no todos los integrantes del Bloc Nacionalista Valencià están tan obcecados como para desconocer qué es lo que más les conviene. Pero que Oltra pagará cara su opinión sobre lo que debería hacer Puigdemont y que ya nunca más volverá a ser la dirigente indiscutible de esa amalgama de partidos y corrientes que es Compromís porque no faltará quien le reproche que no es una de los suyos es más que probable. Ese acento agudo en el nombre, en lugar de abierto como el de la nueva/vieja tele, sumado al disgusto que les acaba de dar a quienes están sintiendo como propia la aventura secesionista catalana, la van a convertir en una intrusa en su propia casa. Porque Compromís es su casa, dato que parecen olvidar sus replicantes Enric Morera, Jordi Sebastià, Àgueda Micó, etc. Nadie ha contribuido más que ella a su construcción. Aunque le haya salido menos acogedora y diversa de lo que ella piensa. O, por lo menos, dice. Y si cree lo contrario se equivoca. Aunque me malicio que en punto a errores van a la par ella y sus detractores. Ella no ha calibrado bien el peligro que corre su carrera a la presidencia de la Generalidad contradiciendo el sentir mayoritario de la organización en la que milita. Del mismo modo que sus circunstanciales y enfurruñados compañeros de viaje -unos y otra han hecho guardias en muy distintas garitas- no son plenamente conscientes de que sin el tirón mediático de la actual vicepresidenta del Consell -única política valenciana que goza del favor de las televisiones madrileñas para desgracia de Ximo Puig, de ahí su interés en dotarse de una-, Compromís, o mejor dicho: el Bloc, a duras penas sería parlamentario, si lo era. Para Compromís Oltra es la protagonista de la copla: «Ni contigo ni sin ti/ tienen mis males remedio;/ contigo, porque me matas,/ sin ti, porque me muero». Por eso opino que no llegará la sangre al río. Y que una cosa es que a partir de ahora sus actuales correligionarios la miren de reojo y otra, suicida a mi parecer, que tensen tanto la cuerda que se rompa, ya que, en tal supuesto, Oltra perdería toda posibilidad de suceder a Puig en el hipotético caso de que se renovara el Pacto del Botánico y entre sus firmantes reunieran a la mitad más uno de los diputados a Cortes. Pero Compromís perdería bastante más. Mucho más porque el techo electoral de Enric Morera, el Morera que ha tenido el valor de criticarla por hacer lo mismo que él ha estado haciendo en las redes sociales, e incluso a Joan Baldoví sabemos dónde está. Mientras que, a una mala, Oltra siempre podría establecerse por su cuenta. Sola o acompañada de otros miembros de su grupo, Iniciativa del Poble Valencià. Novios no le van a faltar. En Podemos. Iglesias Turrón no ha parado de tentarla. Y, si me apuran, en el PSPV.

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