Comprar agua a Portugal

VICENTE LLADRÓ

Llueve en otras zonas de España (cuatro gotas aisladas por aquí son testimoniales), y la virtud añadida es que va desapareciendo la sequía de la presión informativa nacional. Si entran frentes atlánticos y suben los embalses del Duero es que se va resolviendo la sequía. Por ahora. La sequía oficial. La mediterránea no cuenta, es consustancial, de siempre. Viene de años, de décadas. Al pobre es normal verlo pobre. Sufríamos dura sequía desde mucho antes, seguimos sin ver llover (cuatro gotas no es llover), en Galicia va arreglándose el asunto, y en el Duero, pero que Júcar y Segura estén exhaustos, que el Turia esté mísero de remate, cuenta poco, no tiene peso, es lo habitual. Y a fuerza de costumbre y de silencios, se olvidan de soluciones a un problema que por aquí no es coyuntural, de una racha más o menos esquiva, sino estructural. Porque en el este de España el clima anima a concentrar más población, más actividad económica, luego más necesidad de agua, y en cambio llueve menos de lo que se precisa. Luego no hay más remedio que traerla de fuera. No le den vueltas. Ya era evidente hace un siglo y lo es ahora mucho más. Está muy bien lo de mejorar la gestión, hacer más desaladoras..., pero la parte gruesa es otra, mientras perdemos tiempo y oportunidades. Cada día se ve más lejano el Ebro. No habrá quien lo defienda desde el Estado frente a Cataluña. Si le dan lo que sea con tal de que se avenga a no irse, cómo le van a pedir. La gran opción está ahora en comprar agua a Portugal. Duero, Tajo y Guadiana llegan caudalosos al país hermano, pero a Portugal no le hace falta tanta agua. Puede vender una pequeña parte, liberándola antes de cruzar la frontera. No es ciencia ficción. Debería hablarse ya de un Plan Hidrológico Ibérico, de toda la península, no de sólo una parte que tiene que darle a la otra, como ahora.

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