La clave Lewinsky

ROSA BELMONTE

Lo de Monica Lewinsky es la mejor manera de explicar el #MeToo. Lo que supone. La exbecaria siempre ha asumido su responsabilidad en la relación con Clinton (nueve encuentros entre 1995 y 1997), sigue manteniendo que fue consentida y repite que lo malo vino después. Ahora añade en un artículo lo que hubo de «abuso inapropiado de autoridad, posición y privilegio». Monica no es Mary McCarthy en sus memorias, cuando escribía lo que recordaba espontáneamente y, además, confesaba su desconfianza por lo relatado alertando de su posible falsedad. Se trata de la nueva mirada, de la ola de solidaridad y catarsis colectiva. Lewinsky daba una conferencia titulada 'El precio de la vergüenza'. Contaba que la llamaron puta, robamaridos, loca, gorda... Que le tocó ser la primera persona a la que públicamente se le destruyó la reputación. Por decirlo de manera bruta, tras el #MeToo está bien visto haber sido violada, acosada o seducida por un jefe.

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