CIUTAT VELLA SUFRE

Cap i casal

Los vecinos cuestionan el beneficio del turismo y las medidas de tráfico ordenadas por el Ayuntamiento

CIUTAT VELLA SUFRE
Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Lejos quedan los días en que cuadriplicaba su población actual, aunque es casi un lugar común decir que todo pasa en Ciutat Vella. Valencia tiene nuevas centralidades como la Ciudad de las Ciencias o Cortes Valencianas, al margen de la deseada Marina, pero los barrios del centro tienen algo que nos importa a todos. Y sus vecinos y comerciantes están más preocupados que nunca.

Ha coincidido en el tiempo una protesta contra la 'turistificación' y la víspera de una reunión de 14 entidades con el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, al que le pedirán todo aquello que no pudieron en la reciente reunión con el alcalde Joan Ribó, quien decidió vetar la presencia de cualquier edil, con lo que se concretó poco o nada de las cuestiones que les preocupan.

Echando un vistazo al listado de peticiones y sugerencias, ya avanzo que tampoco se concretará mucho más en la reunión de hoy. Las obras del aparcamiento de Ciudad de Brujas están en licitación, con lo que aventurar un calendario para su ejecución es complicado. Y en la plaza de la Reina ya tuvo que rectificar Ribó a Grezzi al decir que hasta este verano no hay nada que hacer.

En todo caso, lo que me parece más interesante es la petición de que las dos obras no se solapen para que haya siempre un aparcamiento abierto. A ver cómo responde el tripartito a esta reivindicación de los comerciantes porque de asumirla uno de los dos proyectos se dejaría prácticamente para el próximo mandato.

La unión de las 14 asociaciones, vecinales y de numerosos sectores económicos nació tras el anuncio de Grezzi de la peatonalización de parte de la plaza del Ayuntamiento, corregido después de una tormenta política con el concejal de Desarrollo Urbano, el socialista Vicent Sarrià, a quien se ha encomendado el proyecto de reurbanización. Aún así, me juego una paella a que el edil de Movilidad aprovecha la reforma de la plaza de la Reina para hacer lo que anunció. No porque lo quiera él, que también, sino porque es idea del alcalde Joan Ribó.

Y luego está la protesta de este fin de semana en Velluters, donde los vecinos aprovecharon una fiesta popular para sacar la pancarta con un claro «Ciutat Vella no se vende». El mensaje no puede ser más claro ni directo hacia el Ayuntamiento. Como publicó este periódico, el plan urbanístico que servirá de guía a los promotores contempla una clara limitación de hoteles y apartamentos en las zonas saturadas.

Pero los vecinos no acaban de fiarse del todo de que este documento sea la respuesta a sus problemas, por no hablar de que falta un año para su aprobación tras un intenso debate entre detractores y defensores del turismo como la panacea de Ciutat Vella. El informe incluye un dato demoledor y es que el alquiler de una vivienda turística es un 66% más alto que si fuera un arrendamiento tradicional. Es obvio y legítimo que los dueños de viviendas vacías se decanten por la primera fórmula.

La Administración está para corregir esa situación y evitar que los barrios del centro queden como un mero decorado monumental con franquicias abiertas en todas las plantas bajas, donde se despachen yogures con frutas, postales y botellas de agua. Pero el problema de los apartamentos ilegales es creciente y el Ayuntamiento muy lento.

Hace años que califiqué a los vecinos del centro como héroes y ahora me ratifico. Vivir en el Carmen, el Mercat y Velluters (los tres más castigados) tiene muchas satisfacciones y permite estar en las raíces de la ciudad, pero es cansino salir a la calle cada día descubriendo una nueva pintada, un acto de vandalismo en un contenedor o que los turistas del tercero han dejado la basura tirada en el patio.

De ahí que no entienda la falta de recursos de la Administración para esas personas. Lo del plan de mejora de la muralla musulmana empieza a ser de chiste, después de que haya pasado por varios responsables políticos los últimos lustros. Es de esperar que el concurso actual sea el definitivo.

Lo mismo digo del concurso de ideas que promueve la Generalitat para el entorno de la Lonja. Casi es lo primero a lo que se comprometieron esta legislatura y el asunto está en mantillas. Falta elegir la propuesta, desarrollarla como proyecto y luego hacer las obras. Casi nada. Otra de las cosas que no veremos este mandato casi con seguridad.

Ya me conformaría con que se solucione la ruina del edificio de la plaza Doctor Collado, propiedad municipal y símbolo de la lentitud exasperante para ayudar a los vecinos del centro. Como todo, está en trámites. Esperaremos.

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