Chover, un grito de rebeldía

Jesús Chover fue el único novillero que abrió la puerta grande. Lo hizo de golpe, como se hacen esas cosas. Diría que la echó abajo. Nacido en Benimàmet y formado en la Escuela de Valencia. Siete años hace desde que debutase con picadores, viviendo muchas guerras, tiempos de olvido y tardes de sufrimiento en las plazas de la sierra, incluida mucha sangre derramada en cosos de relevancia, en Madrid el día de su presentación, una vuelta al ruedo y una cornada, y en su Valencia la temporada pasada, cuando un novillo le sajó el brazo de arriba a abajo.

«Estas Fallas vine a Valencia a por todas. Como siempre. El objetivo era acercarme a la alternativa y para eso necesitaba un impacto, que el público entendiese que me la merezco», ha declarado Chover a LAS PROVINCIAS, y a fe que lo consiguió. Lo suyo fue un grito de rebeldía. Se vio un torero valiente e inconformista, que interpretó a la perfección su papel; y con una virtud clave, la de no dejar indiferente a nadie.

«En Valencia había cortado orejas, con caballos y sin caballos, pero esta es la primera vez que he salido en hombros», comenta orgulloso. Si estas Fallas se vio un torero de mucha presión, tiene en su historial faenas de pausa y buen gusto como las que hizo en El Puig que hacen pensar que lleva un buen torero dentro. Le ayuda El Soro, que le ha transmitido su carácter ganador. «Tenemos cosas en común aunque cada uno tiene su personalidad», dice Chover, y a pesar de lo difícil que se ha puesto torear novilladas, sobre todo en esta época de la temporada, tiene el compromiso de la empresa de Simón Casas de ir a Madrid en los primeros festejos tras San Isidro y de entrar en la feria de Alicante. México aparece en el horizonte con serias promesas de debutar en aquel país y lo mismo ocurre con Francia. «Entrar en ese país es otro objetivo a corto plazo, allí dan muchos festejos y tratan muy bien a los toreros. Estoy seguro de que en cuanto me anuncien una vez y me vean, me van a dar toros». Cella, en agosto, es otro compromiso cerrado, estoqueará un novillo de Miura y otro de Daniel Ramos y todo cuanto haga esta temporada será con la vista puesta en la alternativa. «Me gustaría que fuese en las Fallas del año que viene». Será cuestión de insistir en su rebeldía torera.

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