UNA CAUSA JUSTA

UNA CAUSA JUSTA

Recuperar el Fe-Ce como apellido del Valencia va mucho más allá de un simple cambio de nombre

JOSÉ RICARDO MARCH

Confieso que me ha sorprendido muy gratamente la repercusión que ha tenido a lo largo de la semana el debate sobre la posible -y, desde mi punto de vista, muy deseable- recuperación del apellido original del Valencia. El Football Club de nuestros abuelos y bisabuelos que lució en banderas, banderines y camisetas hasta 1941 y que presidió la preciosa entrada a Mestalla hasta bien entrados los años cincuenta. El popular Fe-Ce tan presente en la prensa, pero también en canciones, sainetes y fallas, que singularizó al Valencia durante más de dos décadas y perduró en la memoria colectiva muchos años después de su conversión en el actual 'Club de Fútbol' por imperativo legal. Ese FC que hoy suena extraño a muchos fue el pasaporte del Valencia entre su nacimiento y madurez y la seña de identidad más poderosa del club. Entre 1919 y 1941 el Valencia cambió de escudo, de estadio, de uniforme, creó una bandera e incluso auspició y olvidó un himno. El único elemento que permaneció inmutable fue la denominación escogida por los padres fundadores y plasmada en el acta que dio carta de naturaleza al club en marzo de 1919. Hubo de ser la presión externa, como ya sabemos, la que enterrase el nombre original de la entidad. Un nombre que había servido, además, para establecer una continuidad emocional con el primer fútbol que se jugó en Valencia a principios de siglo.

Por ello, la pertinencia del manifiesto publicado en el blog de 'Últimes vesprades a Mestalla' (colectivo al que pertenezco desde hace diez años) y la campaña de información y concienciación que reivindica la recuperación del Fe-Ce de cara al Centenario me parece fuera de toda duda. Me han ilusionado tanto la atención que la iniciativa ha despertado entre los aficionados y los medios de comunicación como la adhesión al escrito de decenas de personas, algunas de las cuales destacan por su relevancia en el universo valencianista: el socio número uno del club, don José Benet; el expresidente Francisco Roig; el escritor Rafa Lahuerta; el economista Juan Manuel Romero, etcétera. Me ha emocionado que incluso aquellos que representan posturas antagónicas en lo político, lo social o lo mediático hayan abrazado una iniciativa que busca sumar, jamás enfrentar ni restar. Y me esperanza que muchos de los que inicialmente rechazaban de manera tajante cualquier cambio hayan aceptado escuchar o leer las razones que esgrimimos para la recuperación del apelativo con el que el Valencia nació.

Considero que el planteamiento de la vuelta al FC (ya sea Football Club o Fútbol Club) va más allá de un simple cambio de nombre. Supone la firme voluntad de recobrar un pedazo de nuestra historia, un intangible que fue hurtado a nuestros antepasados por un decreto sin que contara para nada la opinión de socios ni directivos. Personalmente albergo la esperanza de que un tema como este ayude a poner sobre el tapete la necesidad de prestar atención a nuestro relato histórico tal y como han hecho otros clubes. En otras palabras: ojalá todo el revuelo alzado con el posible cambio de nombre arme al valencianismo de curiosidad e interés de cara al próximo Centenario (cuyo ilusionante aliento notamos ya en el cogote) y sirva para avivar la voluntad de conocer el pasado del Valencia y su rico patrimonio. Ojalá todo esto ayude a mostrar que la entidad de Mestalla es y ha sido algo más que una simple distracción de fin de semana. Ojalá haga ver a quienes se acercan a Mestalla que no todo empieza y acaba en los goles de Rodrigo y Zaza o en las fotos en Instagram de las celebraciones en el vestuario. El Valencia es desde los años 20 del pasado siglo la entidad más potente, poderosa y representativa de la sociedad civil valenciana. Y su legado, que diariamente lucha por dar a conocer la nunca suficientemente bien ponderada Fundación del Valencia Club de Fútbol, es extraordinario no sólo a nivel deportivo, sino también social y cultural. Ojalá este debate abierto sobre el FC haga (re)nacer un interés por el relato del Valencia que reviente de público los Fòrums Algirós y demás actos preparados por el club, que tan benéficamente recuperan a trozos nuestro pasado desde hace años.

En los márgenes del debate se sitúan quienes ignoran, desprecian y pisotean la historia y sólo la sacan a paseo, torpemente, cuando les interesa. Pero ése es otro cantar. También hay quien, refractario por naturaleza a los cambios, da la espalda a todo esto pensando -y así lo he leído- que los que promovemos la recuperación del FC perdemos el tiempo. Yo creo que, cuando una causa es justa y noble, todo el tiempo y esfuerzo que se le dedica es poco. Y ésta, créanme, lo es.

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