Todo es Cataluña, President

PEDRO ORTIZ

Efectivamente, president Puig, todo no puede ser Cataluña. La situación de Cataluña, sin embargo, es tan grave y tan inestable que se adueña de las preocupaciones políticas de los españoles, a quienes lleva de sobresalto en sobresalto. Cada semana, cada día, casi cada hora hay una supuesta línea roja que no se puede traspasar hasta que se traspasa y el ánimo de todos viaja de lo malo a lo peor y de lo peor a lo pésimo. El Gobierno había marcado para las diez de la mañana de ayer otra frontera infranqueable pero franqueada por Puigdemont, que sigue avanzando hasta el siguiente punto innegociable, que será negociable, marcado por el Gobierno para las diez de pasado mañana. Hasta dos días parecen un exceso. Y de esa incertidumbre tan funesta para la democracia, las libertades, la economía y especialmente la convivencia andamos todos pendientes.

El president Puig trató ayer con el ministro Montoro sobre la financiación de la Comunidad Valenciana, aunque, como temía Puig, Cataluña (también los incendios gallegos, asturianos y portugueses, desgraciadamente) ha eclipsado la reunión. A diferencia del 'asunto catalán' el tema de la infrafinanciación valenciana ni es perentorio ni va a dar ningún viraje espectacular de forma inmediata.

Según Puig, el ministro le ha asegurado que se abordará este asunto de la financiación autonómica antes de fin de año, pero la cuestión empalidece frente a la vorágine catalana. Todo sigue más o menos igual: buenas palabras y plazos largos, que no líneas rojas. No hay fechas categóricas para cambiar la financiación y si las hay han ido postergándose en los últimos años sin que se alcance nunca el objetivo valenciano. Y no sólo con la financiación: anda que no se han prometido plazos con el corredor mediterráneo o con los terceros carriles del by-pass o de la A-3. ¿No se llegó incluso a colocar la primera piedra del trasvase del Ebro?

En fin, que línea roja tras línea roja, lo de Cataluña va a una velocidad de vértigo, pero lo valenciano, parece inmóvil. Antes de que acabe el año, asegura Montoro. Ojalá me equivoque, pero tanto desengaño conduce al escepticismo. En Cataluña, sin embargo, las líneas rojas se suceden cada semana, casi cada día, casi cada hora. Cada minuto parece decisivo aunque luego no lo sea, a la espera unos y otros de que el Gobierno actúe. Intervenir en Cataluña sí que es ineludible e inaplazable, porque se trata de restablecer la Constitución donde se ha impuesto el desacato. Afortunadamente, la Comunidad Valenciana siempre ha planteado sus reivindicaciones dentro de la ley y ello permite por desgracia una mayor laxitud en la búsqueda de soluciones. El president de la Generalitat tiene razón pero solo a medias: no todo es Cataluña, pero, sin duda, Cataluña es ahora lo más importante. También para la Comunidad Valenciana.

Fotos

Vídeos