A Català no le habrá gustado

La indignación generada en Madrid, se indica, por aquella votación en contra de la ley de Presupuestos de Mariano Rajoy

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

El PP valenciano puede haber extraído muy diversas conclusiones del curso político que está a punto de terminar. Una de ellas, probablemente, tiene que ver con la satisfacción de constatar que el mejor estimulante para su propio horizonte electoral tiene que ver con dejar gobernar al Consell de Puig y Oltra. No hay que hacer mucho más. Es el Gobierno valenciano el que ve paralizados sus proyectos estrella en los tribunales, el que observa cómo desaparecen de la escena pública algunos de sus responsables -el caso de Mónica Oltra, de permanente viaje institucional, es el más obvio- y el que se enreda, especialmente su presidente, en debates orgánicos en su propio partido en lugar de dedicar más tiempo a gobernar la Generalitat (y mira que se lo dicen desde el mismo PSPV). Con un escenario así, con que los populares hicieran pocas cosas mal, igual ya les llegaba. El partido que preside Isabel Bonig probablemente también haya caído en la cuenta de que los procesos orgánicos, los congresos, las pugnas por el liderazgo, las gestoras... le sientan como un tiro. Algunos medios han puesto el acento esta semana en la mala relación existente -se ha explicado- entre la dirección nacional del partido y la propia Bonig. ¿El motivo? La indignación generada en Madrid, se indica, por aquella votación en contra de la ley de Presupuestos de Mariano Rajoy. Se ha venido a decir que la calle Génova estaría pensando en que la líder regional no fuera la candidata a la presidencia de la Generalitat, e incluso se aportaba un nombre como eventual alternativa: María José Català. Ignoro si el presidente del Gobierno -vayan por delante mis dificultades para descifrar al personaje- dedica el mucho o poco tiempo libre que le genera el desafio indenpendentista de Cataluña a barruntar quién debe de ser el mejor candidato para que su partido trate de recuperar la presidencia del Gobierno valenciano. Desconozco si en pleno ecuador de legislatura, con una presidenta regional elegida hace cuatro meses con el 94% de los votos, toca abrir un debate que en ningún caso se resolvería antes de un año. Uno puede sospechar que a la dirección nacional de los populares le habrá hecho poca o ninguna gracia que el PPCV se pronunciara contra sus presupuestos, igual que a los populares de la Comunitat les fastidió el ninguneo de Rajoy en el Gobierno, en el PP del Congreso y en cuantos nombramientos se hayan terciado. ¿Implica eso una guerra sin cuartel? Diría que no, o que no es para tanto. Doy por supuesto que a Bonig no le habrá hecho ni pizca de gracia el asunto -le dé o no importancia-. Pero tengo para mí que a quién menos le habrá gustado verse salpicada es a la propia Català. Quien es capaz de distinguir a Oltra de Angelina Jolie, debería evitar esos barullos.

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