Cartas muertas

ROSA BELMONTE

La Policía china ha detenido a una mujer que intentó enviar por correo a su hija recién nacida. El destino era un orfanato, pero el encargado del servicio de mensajería lo abrió al observar que el paquete se movía y de su interior salían ruidos. En Gran Bretaña, los jefes de correos podían habilitar el traslado de una persona a una dirección a través de un mensajero exprés. En 1909, las sufragistas Daisy Salomon y Elspeth McClellam quisieron enviarse a Downing Street. Se presentaron en una oficina londinense y un telegrafista las acompañó andando. El primer ministro Asquith no quiso recibirlas, por lo que fueron declaradas oficialmente 'cartas muertas' y devueltas a la oficina. Lo cuenta Simon Garfield en 'Postdata. Curiosa historia de la correspondencia' (Taurus). El Parlament va a querellarse contra Rajoy y Soraya por no presentarse a una comisión de investigación. Esa querella puede ser declarada muerta antes de llegar al juzgado.

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