Más caro nos costará

Sea cual sea el desenlace de lo del referéndum, la factura la pagaremos los demás, que encima quedamos con la cansina etiqueta de culpables

VICENTE LLADRÓ

De todo el lío éste del referéndum en Cataluña, lo único que podemos tener claro el resto de los españoles, incluso antes de saberse el resultado final del complejo pulso entre la desafiante Generalitat y el Gobierno de Rajoy que intenta hacer cumplir la legalidad, es que el desenlace nos va a costar caro. O sea, mas caro aún, y encima seguirá vigente ese mantra mentiroso de que «Espanya ens roba».

Por si nos asaltan dudas sobre ello, no perdamos de vista esa posibilidad de conceder un 'cupo' fiscal que según se informó insinuó el ministro De Guindos, para apresurarse a desmentirlo después en tal sentido y cambiarlo por lo del «diálogo, negociación...» Obligada ambigüedad calculada de última hora. Pero da igual que sea mediante la asignación de un 'cupo' extra, mayores ventajas en los repartos del FLA. colando lo que sea en una próxima negociación para reordenar la refinanciación de las autonomías o, puestas las cosas en la posición más grave, concediendo lo que sea para que no se vayan.

Al final todo es cuestión de dinero y la factura la pagaremos los demás. Miren también al Gobierno Vasco, tomando ya posiciones para pedir más. Y nos habían dicho que por esta parte estaba el asunto arreglado y estable para dos años al menos. La política es así y cuando unas partes les tienen cogidas las medidas a otras, el chantaje no cesa nunca, lo que está causando ya hartazgo entre el resto de la población, que se pregunta hasta cuándo habrá que aguantar este sin vivir, siempre con la sensación de haber hecho algo malo que los de enfrente nos recriminan, cuando la realidad nos impregna de completa inocencia, al final somos los sufridores y encima pagamos la factura.

No hay movilizaciones de protesta por las calles del resto de España, como las hay (y se preparan más) en Cataluña para defender su teórico derecho a votar en este remedo de referéndum que no tiene ninguna garantía y ha sido declarado ilegal, pero basta poner el oído en cualquier barra de bar para apreciar que crece el cansancio.

Entre quienes se sienten ante todo españoles hay malestar al sentirse foco de injustas acusaciones. Un malestar contenido ante la reiterada promesa del Gobierno de que «no habrá referéndum», aunque cada hora que pasa crece la sospecha de que algo si que habrá al final, aunque sea una mera charlotada, y que será hábilmente utilizada por los avezados activistas para intentar hacer ver lo exitoso del resultado. Son expertos y además tienen clientela fiel.

Rajoy nos prometió hasta la saciedad que «no habrá referéndum». También sus ministros. Sabemos de sobra que es ilegal y las demás razones. Conocemos las denuncias, las actuaciones judiciales, las desobediencias y la aparente imposibilidad o falta de decisión de hacer cumplir Falta saber si es que se guardan un as en la manga para conseguir lo prometido de madera indubitable. El mundo nos mira.

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